Teologías de las “formas ungidas”.

Eclesiología es la organización de la iglesia. No es bíblica sino cultural. Dice que el rito es más importante que la gente. La Biblia no dice cómo organizar una iglesia, sino cada iglesia se organiza de acuerdo a la cultura, a la etapa por la que atraviesa y en el país que está. Esto es muy importante saberlo. Nosotros no tenemos problemas con las denominaciones, lo malo es cuando la denominación se promueve diciendo: “Somos los mejores.”

Modelos equivocados.

1. Modelo democrático.

Por años se enseñó que las iglesias bíblicas eran aquellas en las que votaban todos todo y hacían asambleas, pero eso no está en la Biblia. Las iglesias que realizan esas asambleas pelean, discuten y nunca se ponen de acuerdo. Se transforma en una masacre terrible donde la gente se vuelve “opinólogoa profesional” y en todo dan sus opiniones.

2. Modelo autoritario.

“Esto se hace así porque yo soy el pastor y tienen que hacerme caso; yo mando acá y se terminó, no se habla más.”

Todos esos modelos grupales, patológicos, están en las iglesias. La verdad es que podemos cambiar las formas pero nunca el mensaje.

Si queremos ganar a los jóvenes tenemos que ver la realidad. Actualmente hay chicas de quince años que ya tuvieron experiencias sexuales, con un nivel de desarrollo en lo sexual, en la perversión, en la violencia. Hoy los chicos casi todos fuman marihuana. El concepto de familia cambió, ya no es el de antes, hoy las parejas se divorcian, se juntan, se vuelven a separar y vuelven a casar; hay hijos de un lado, del otro y con la nueva pareja. ¿Cómo ayudamos a esa gente? Todo ha cambiado.

Para tener un modelo atractivo de iglesia, llegar con el mensaje y ganar a toda la gente para el Señor, debemos cambiar todas las formas. Las “formas” no están ungidas. ¡Dios no unge ritos sino gente!

Nunca discutas por la revelación, no pierdas el tiempo. María le dijo a José que estaba embarazada del Espíritu Santo y el Espíritu Santo lo convenció en sueños. Revelación no es por convencimiento humano sino por revelación divina. Si no es por revelación nadie lo podrá hacer; pero tranquilo, que si te va a acompañar en los próximos años, Dios le hablará.

Hay gente peleadora, discutidora, que se ponen a analizar las iglesias que crecen y dicen: “El número no es lo importante.” A veces tu éxito muestra la mediocridad de otros, por eso hay gente que no soportan tu avance; hablan desde la amargura porque no funciona su fe.

Los que juzgan: “Gracia barata, chupetines, caramelos. Le dan a la gente lo que quiere escuchar.” Jesús le dio la vista al ciego y después le dijo: “¿Conoces al hijo del hombre, al Señor? Es el que está hablando con vos.”

Primero lo sanó y después se presentó como rey; no le dijo: “Adorame primero como rey y después veo si te doy la vista.” Apuntó primero a su necesidad. Debemos hablar primero de las cosas que le pasan a la gente y dar las respuestas.

El problema es que perdieron la conexión de los problemas reales del mundo y de la gente, y el pueblo fue desgarrado como ovejas sin pastor. Cuando muchos pastores tomen contactos con la realidad, el énfasis será ayudar a la gente.

Por ejemplo, fuimos a ver a una chica de veintidos años que vino desde Paraguay para trabajar por medio de una agencia. Un hombre la hizo trabajar un día, al siguiente la violó y la dejó encerrada diciendo que a la noche le esperaba otra “fiestita” con otras dos chicas; ella se tiró por el balcón al vacío y quedó paralítica. ¿Qué le digo? Esto es parte de nuestra realidad.

El legalista mira las formas, le interesan los ritos, pero la gente de fe amamos a las personas y no las formas. Si las formas sirven para ganar gente, bienvenidas son, y cuando las formas nos alejen de la gente las quemaremos. Pablo dijo: “Me hice judíos a los judíos, griego a los griegos.” Si tenemos que hacernos payasos para ganar a los preadolescentes, lo haremos.

El pensamiento legalista es extremista. Jesús vio a Zaqueo arriba de un árbol y le dijo que iría a su casa a cenar. Zaqueo lo hospedó y le dijo: “Señor, voy a devolver por cuatro todo lo que robé.” Jesús nunca le dijo que lo devolviera. Zaqueo robaba porque nunca se sintió aceptado y cuando Jesús lo aceptó, se liberó del síntoma compulsivo de juntar dinero que lo atormentaba. Si hubiéramos sido nosotros, hubiésemos dicho: “Primero que devuelva lo que debe, pida perdón, haga sanidad interior, se bautice, se congregue tres meses, pero ¿ir a comer a su casa? No, porque ahí está lleno de diablos.”

Todavía hay iglesias que discuten si las mujeres pueden ser pastoras; las mujeres se sientan de un lado y los hombres de otro. Que deben pedir permiso a los líderes para ponerse de novios, etc.

Buscá que el que te entrene, que te forme, sea alguien con éxito, con fruto, con resultados, con vida de Dios. Más vale que te enseñe alguien que logró algo. Querido pastor, seamos libres de las mentiras, ¡vamos por un avivamiento!

Nos vemos en la cima.

Por Bernardo Stamateas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre