Muchas personas después de haber establecido sus sueños se paralizan porque no saben cómo trazar un plan de acción para convertir esos sueños en realidad. Veamos a continuación un proceso comprobado de éxito para crear un plan de acción efectivo.

Imagínese que tiene que comerse una Hamburguesa Big Mac, ¿cómo lo haría? La respuesta sería clara; un bocado detrás de otro. La clave consiste en diseñar un plan de acción en el que cada uno de los pasos a dar sea manejable y factible de realizar. Hemos de dividir cada uno de nuestros sueños en metas a largo plazo y en metas a corto plazo.

Podemos decir que las metas son aquellos lugares a los que tenemos que llegar para que nuestros sueños se conviertan en realidad. ¿Recuerda ese curso que compró hace algún tiempo? Llegó a casa y lo colocó en una estantería para comenzar a estudiarlo “un día de estos”. Y, obviamente, está cubierto de polvo porque “un día de estos no es ninguno de estos días”, no existe en el calendario y por tanto nunca llegará. Si por el contrario usted se plantea la meta de terminar el primer tema antes de final de mes, encontrará tiempo para hacerlo.

¿Cree que es posible que alguien alcance una meta verdaderamente importante por casualidad, sin planearlo? Evidentemente no. Sin planes es casi imposible alcanzar las grandes metas. Así podemos decir que un campeón olímpico no se forja de la noche a la mañana; es el resultado de multitud de metas y de un esfuerzo consistente por alcanzarlas. El primer concepto clave a la hora de establecer metas1, es que cuanto más específica y medible sea su meta, antes podrá identificar y utilizar los recursos necesarios para alcanzarla. Ahora bien, para alcanzar cualquier meta que realmente merezca la pena para usted, habrá de cumplir un requisito fundamental: Expandir su zona de comodidad. ¿Y qué es la zona de comodidad? Podemos decir que nuestra zona de comodidad está formada por el conjunto de todas aquellas actividades y habilidades que ya dominamos y que no nos suponen reto alguno. Así, quedan dentro de esa zona todas las tareas y actividades que forman parte de nuestra rutina diaria. Son tareas para las que ya hemos desarrollado las habilidades necesarias para desempeñarlas con soltura. No nos retan, no nos suponen un estímulo y por la misma razón generalmente no producen resultados de excelencia, sino que simplemente nos permiten seguir manteniendo los mismos resultados de siempre. Alguien dijo en una ocasión que una buena definición de la palabra estupidez era, “realizando siempre las mismas cosas, esperar resultados diferentes”.

Toda meta que realmente merezca la pena quedará fuera de esa zona de comodidad.

Recuerde que si hay una característica que diferencia a las personas que obtienen el éxito en la vida, en cualquier área, es que están dispuestas a realizar aquello que las personas mediocres no están dispuestas a hacer. Están dispuestas a fijarse metas de excelencia, que desde luego, quedan fuera de su zona de comodidad. Pero eso es lo que les reta, estimula y motiva. La clave para conseguir metas realmente importantes podemos decir que es aprender a hacer cómodo lo que, en algunas ocasiones, resulta incómodo. Así, por ejemplo, para un padre que nunca ha dedicado tiempo para hablar con su hijo, y que se plantea como meta el comenzar a crear una verdadera relación padre-hijo, le quedará fuera de su zona de comodidad esta meta. Pero si para él es verdaderamente importante crear esta relación, conseguirá expandir su zona de comodidad para alcanzar esta meta tan valiosa.

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