Tenemos que librarnos de esas fuentes de duda, preocupación, negativismo, avaricia y egoísmo, ya que mientras estemos bajo esas influencias, los cambios necesarios no tendrán lugar. Todos aquellos que traten de cambiarse a sí mismos o cambiar sus circunstancias, sin cercenar las “anclas mentales” a que se han atado, descubrirán que de esta manera la labor es casi imposible. Deshacer el pasado es una tarea difícil por sí sola, aun sin el peso de quienes con su conversación, comentarios o actitudes nos encadenan a lo que tratamos de dejar a un lado.

Imagínese a un hombre o a una mujer que ha tratado constantemente de vivir dentro de los límites de sus ingresos, pagando únicamente parte de sus cuentas, comprando ropa en rebaja, comprando los alimentos menos caros y en general, haciendo todas las otras cosas que tienen que hacer aquellas personas que no ganan “suficiente dinero”. Finalmente, llega ese día en el que la persona combina la dosis necesaria de ira, frustración, humillación, determinación, seguridad en sí misma y coraje para decir: “Esto se acabó”. La resolución de cambiarse a sí mismo o a sí misma y cambiar la situación en que se encuentra es inconmovible. Se dedica a leer los libros indicados, se viste de la manera correcta, piensa de manera cabal y va a los lugares ideales. Dedica su vida a cambiar las “cosas” a un plano superior.

Aunque existan estas nuevas emociones, estímulo, determinación y esfuerzo, imagínese las probabilidades de éxito si la persona debe regresar al final de la jornada compartir el tiempo con aquellos cuyas voces resuenan con desaliento, ridículo y dudas exageradas. Parece ser que siempre existe el cuñado listo a decir: “Siempre estás en quiebra y sin embargo presentas una fachada de lujo. ¡Buena suerte! ”

Una vez que por medio de sus opiniones bien intencionadas pero destructivas, nos han hecho regresar de nuestro viaje de sueños, ambición y éxitos, nuestras amistades nos invitan a una fiesta de fin de semana para que seamos nuevamente partícipes activos en los chistes, el sarcasmo y el chisme de todos aquellos que se encuentran a gusto en su mediocridad. Una vez que nos deshacemos de nuestro sueño de una vida mejor y aceptamos las condiciones antiguas, silenciosamente dejamos de tratar, planear, soñar, explorar o lograr.

El rodearnos de amigos buenos tiene un valor incalculable. El peligro a que nos exponemos al rodearnos de amigos malos puede ser amasador. Es posible que la filosofía óptima sea: “La amistad debe existir en proporción directa al crecimiento personal que se obtiene de dicha amistad”.

Finalmente, el escoger amigos “buenos” no equivale a escoger como amigos a aquellos con más dinero. Las características importantes son la actitud mental, la sensibilidad y las otras virtudes humanas que existen en los amigos que escogemos. No todas las personas pobres son malos amigos ni todos los amigos ricos ejercen un efecto enriquecedor en nuestras vidas. Estudiemos cuidadosamente á nuestros “amigos”…sin considerar sus bienes o logros.

Al examinar a nuestros amigos en ambos extremos del espectro financiero, posiblemente descubriremos que tenemos “amigos” ricos y pobres con los cuales no podemos darnos el lujo de asociarnos.

Extracto del libro “Las Cuatro Estaciones de la Vida”

Por Jim Rohn

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