Liderazgo Cristiano – Trata Con La Discordia

 

Tener agallas y la gracia al mismo tiempo son dos cosas necesarias para líderes cristianos al enfrentarse con el conflicto. Hay que tener agallas para defender asuntos importantes y la gracia para hacerlo correctamente. Al enfrentarnos con dificultades hay dos consideraciones básicas:

A. ¿Cuándo debemos enfrentar algo?

B. ¿Y cómo manejar a los disidentes con gracia?

Queremos actuar con integridad, pero no deseamos ser arrogantes ni abusar del poder que tenemos. Queremos compartir nuestra perspectiva, pero no deseamos malograr las relaciones que llevamos. A fin de cuentas, queremos defender un asunto importante y a la vez esforzar la unidad. ¿Cómo puede un líder saber cuándo debe ponerse firme y cómo hacerlo con gracia y tino?

Ningún método es libre de errores, pero hay algunas recomendaciones que te pueden ayudar.

 

1. Entender el Asunto.

La causa principal de los errores cometidos durante una confrontación es la falta de entender bien el asunto por tocar. Antes de meter el hombro, asegúrate que tienes todos los datos necesarios. Clarifica las áreas vagas, y consigue la perspectiva de la otra persona. Si estás inclinado a confrontar cuando estés enojado, ¡no lo hagas! Eso casi siempre resulta en daños mayores y hace que el asunto sea más difícil para resolver.

 

2. Entender Quién Ejerce la Influencia.

Cuando haya un conflicto global en la organización, tendrás que determinar quien ejerce mayor influencia en ella – algo no siempre concuerda con su posición o título. Si ejerces más influencia, ten mucho cuidado. Cuando ejerces más influencia, más cuidado debes tener al emplearla. Siempre haz la pregunta, “¿A quién va a afectar, tanto positiva como negativamente?” No querrás abusar de tu autoridad ni tampoco monopolizar el poder en tu organización.

A veces la persona al frente de la organización no es la que ejerce mayor influencia. Esto puede crear problemas porque la persona con más influencia ganará – no importa si tenga la razón o no. Si te encuentras en una situación así, hazte las siguientes preguntas antes de hacer frente al opositor con más influencia:

¿Vale la pena el asunto? Algunos asuntos tienen poca importancia porque no afectarán ni la organización ni su misión. Si el asunto es insignificante, olvídalo.

¿El asunto es mayor que él que ejerce la influencia? Hay algunos asuntos que debe enfrentarse – como un asunto moral. En este caso sería necesario hacerlo frente.

¿Guardo rencores (asuntos del pasado) con el que ejerce influencia? Si hay asuntos del pasado involucrados, debes enfrentarlos primero antes de tocar el asunto actual.

¿Busco mi agenda personal o la de la organización? Siempre debes hacerte esta pregunta y rendir cuentas. Si es sólo una agenda personal que no afecta en nada la organización, deshazte de tu orgullo y deja que pase el asunto.

¿Cuáles serían los resultados? Predecir los resultados es tan fácil como considerar quienes seguirán al opositor y quienes te seguirán. Si probablemente perderás, el primer paso que debes tomar es reunirte individualmente con aquellas personas que podrías convencer. Debes hacer eso antes de hacerle frente al opositor.

También aprovecha de cualquier momento positivo en la organización. El momento oportuno es clave. Aún una decisión correcta en el momento inoportuno causa problemas.

 

3. Respetar los Motivos del Opositor y Valorarlos.

Una vez que hayas determinado que debes hacerle frente, hazlo con gracia. Siempre debes suponer que sus motivos son los correctos. Esto creará un ambiente de amor y entendimiento con la otra persona. También, muéstrale que le valores como persona y también su perspectiva. Cuando llegue el momento de confrontarlo, expresa tu aprecio por él y explícale que entiendes su punto de vista, también expresa lo difícil que te fue tomar la decisión y reafirma su valor. Es importante que hables de corazón a corazón. Estés al tanto de sus sentimientos. Cuando termines, podrías incluso pedir su apoyo en explicar tu decisión a los demás.

 

4. Dejar el Asunto Atrás.

Una vez terminado con el asunto, avanza. Jamás vuelvas a tocar el asunto a menos que suceda de nuevo o puedas emplearlo para afirmar un cambio positivo y crecimiento. La gente te respetará por tu tino.

Una recomendación final: Antes de hacerle frente a una situación y hablar sobre un asunto, ponlo en práctica en tu vida. El Rvdo. Norman Vincent Peale declaró, “Nada es más confuso que las personas que dan buen consejo pero ponen ejemplos malos.” Si tu ejemplo está bien y tu credibilidad también, puedes enfrentar a las dificultades con éxito.

Extracto del libro “Liderazgo Excitante”

Por John Maxwell

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