Artículos Para Líderes – La Agenda de Reuniones de un Grupo Pequeño Exitoso 1

 

“¿Y qué acerca de la dirección del Espíritu Santo en el grupo pequeño?,” una dama me preguntó durante mi lección acerca de la agenda del grupo pequeño. De la manera que había sido hecha la pregunta, percibí que estaba cuestionando la espiritualidad de una agenda preplaneada. “Después de todo,” pensó, “¿una agenda preplaneada no sería una torpeza para la obra del Espíritu?”

Esta dama con sinceridad quería seguir al Espíritu, no a un plan hecho por el hombre. Y yo me unía a su preocupación. Prefiero tener una reunión desordenada pero dirigida por el Espíritu Santo a una ordenada en el que el Espíritu no tiene lugar para actuar.

Una agenda no es la principal razón para que un grupo sea exitoso. Si usted es un veterano líder de grupos pequeños usted sabe que los planes y la preparación ayudan pero no son suficientes. Usted debe estar de acuerdo que el sentido común ungido por el Espíritu Santo hace que todo funcione. El seguir planes rígidos y preconcebidos cuando alguien está pasando por un problema personal es un fracaso en sí mismo.

No hay nada sagrado en una agenda. Las mismas son simple mapas para guiarnos a nuestro destino de tener vidas transformadas. Una agenda necesita ser puesta a prueba si cumple su propósito.

Muchas veces me he sentido guiado a dejar de lado la agenda. Mi agenda cuidadosamente planeada repentinamente parecía ser apropiada con sólo cuatro creyentes en mi sala o con alguien que estaba sufriendo y silenciosamente clamaba por ayuda o atención. En esas ocasiones me sentí guiado por el Espíritu Santo a improvisar y acomodar el plan a la circunstancia.

El noventa y nueve por ciento voy a seguir el plan que he trazado, pero en un uno por ciento lo adapto a una circunstancia extraordinaria. Puede ser que alguna vez usted se sienta guiado a adaptar sus planes para hacer algo único que no había anticipado, solamente asegúrese de tener una agenda para el grupo pequeño siempre. El diccionario general de la lengua española define una agenda como “el conjunto de actividades que debe desarrollar una persona en un corto espacio de tiempo”.

Una agenda que podemos usar se puede sintetizar con la sigla B.A.P.O.: Bienvenida, Adoración, Palabra, y Obras. Me gusta este orden porque permite al grupo:

Vivir los pasajes de las Escrituras que se refieren a “unos a otros”. El tiempo de bienvenida abre la posibilidad de compartir nuestras vidas personales.

Entrar en la presencia de Dios. El tiempo de adoración ayuda a los miembros a recibir la plenitud de la presencia de Dios en sus vidas.

Interactuar con la Palabra de Dios. El tiempo de la Palabra permite que Dios hable a cada miembro desde su Palabra inerrante.

Alcanzar a los no cristianos. El tiempo de obras permite poner en práctica lo aprendido para concentrarnos en los de afuera.

B.A.P.O. no producirá vida instantánea en el grupo pequeño. Pero podrá ser un instrumento para canalizar la obra de Dios entre los miembros del grupo.

 

Introducción a B.A.P.O.

Bienvenida: (15minutos).

Muchos miembros de su grupo pequeño llegan cansados de sus trabajos. Han trajinado todo el día necesitan una transición hacia lo espiritual. Algunos asistirán porque saben que deben estar allí, no necesariamente porque sientan hacerlo. Comience con una nota alegre. Déjeles distenderse para poder entrar en la dinámica del grupo.

El tiempo de bienvenida normalmente comienza con una pregunta dinámica que rompe el hielo. Cuando un rompe hielo es bueno, usted tiene garantizada la participación. Puede comprar libros enteros dedicados a rompe hielos, por lo tanto, no debe sentirse sin recursos en esta área.

 

Adoración: (20 minutos).

La meta del tiempo de adoración es entrar en la presencia del Dios viviente y darle el control de la reunión. El tiempo de adoración ayuda al grupo a ir más allá del compañerismo. Sin la presencia de Cristo, el grupo pequeño no es diferente de un grupo social, una reunión familiar, o un encuentro de amigos luego de un partido de fútbol.

El líder de adoración debiera elegir cinco o seis canciones de adoración para comenzar. Otra posibilidad es que el líder de adoración puede invitar a los miembros a seleccionar canciones antes del tiempo de adoración y luego cantarlas juntos. Creo que es mejor hacerlo así antes que parar cada vez para elegir una nueva canción, ya que de esta manera nos concentramos solamente en Dios y no en pensar en una nueva canción.

(CONTINÚA…)

Por Joel Comiskey

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