1. Abogado del diablo

Esa técnica exige una preparación muy cuidadosa para que no vaya salir mal. La idea básica es que el maestro asumirá una posición antagónica a una doctrina o una enseñanza bíblica, y algún miembro de la clase tendrá que defender la verdad. El maestro debe escoger un alumno (o alumnos) capaces y preparados para defender la posición bíblica. ¡Al mismo tiempo debe tener cuidado para no “acabar” con el alumno, ni con el texto bíblico! (¡Es mejor que el maestro adopte la posición contraria; pues en caso contrario, el grupo puede hacer barra por algún alumno puesto en esa posición!). A través de un diálogo o inclusive un debate ante el grupo, el maestro expone argumentos y obstáculos contra la posición bíblica.

El valor de esa técnica es que obliga a los alumnos a examinar y defender su fe delante de los mismos argumentos que van a oír fuera del salón de clase, en un ambiente menos amigable. Al final del diálogo, el maestro debe analizar junto con los alumnos, los argumentos dados y la mejor manera de responderlos. 

  1. ¿Usted que haría?

De manera semejante al “Estudio de Caso”, esa idea obliga al alumno a tomar decisiones éticas y morales en situaciones muy concretas del día a día. El maestro arma una serie de situaciones (de manera semejante al “Estudio de Caso”) y escoge un alumno que lee una situación a la clase. El maestro pregunta al alumno, “¿Usted que haría?” El alumno debe dar su respuesta, con apoyo bíblico si es posible. Si necesita ayuda, puede escoger otro alumno para socorrerlo. Después, todos deben participar de la discusión.

El novio de su mejor amiga le escribe una nota diciéndole que usted le gusta más. ¿Usted que haría?

Usted está pasando por la casa de un líder de la iglesia cuando oye una gritería muy fea y amenazas. ¿Usted que haría?

Sus padres le dicen que no les gusta el nuevo amigo que acabó de conseguir. ¿Usted que haría?

Un grupo de amigos decide salir después de las clases y “embriagarse”. ¿Usted que haría? 

  1. Conversación circular

Esta idea para discusión estimula la participación de todos. La clase debe hacerse en un círculo. El maestro hace una afirmación, y los alumnos tienen que expresar su opinión inicial en una sentencia o dos, empezando en un punto del círculo y pasando de la derecha a la izquierda. Cada persona tiene que expresar su opinión, y puede estar de acuerdo o no con las perspectivas anteriores. Tan sólo puede hablar cuando llegue su turno, y después de hablar no puede tomar la palabra de nuevo. El maestro necesita mantener el control de la discusión, no permitiendo que un miembro hable demasiado, o que interrumpa la “conversación circular”. Cuando sea oportuno, debe incluir comentarios o preguntas para enfocar la discusión o aclarar un punto.

Ejemplos de afirmaciones polémicas que pueden generar discusión:

  • Las personas que nunca tuvieron la oportunidad de oír el evangelio no van al cielo.
  • Dios elige a unas personas para la salvación eterna y a otras para la perdición.
  • El bebé que muere va al cielo. 
  1. Problema/Solución

El maestro que tiene alumnos con cierta madurez puede estructurar su clase alrededor de la creación de problemas que requieren una respuesta bíblica. Los alumnos son divididos en grupos pequeños. Cada grupo recibe un texto que va acompañado de un principio bíblico sobre el tema que está siendo estudiado. ¿La tarea? El grupo necesita estudiar el texto y el principio, e imaginar un dilema en la vida real (un “estudio de caso”) que envuelve aquel principio. El grupo debe generar una respuesta junto con los pasos de consejería bíblica que daría para ayudar a una persona en aquella situación. Después de determinado tiempo, todos los grupos deben compartir su situación y la manera de resolverla.

Extracto del libro “101 Ideas Creativas para Maestros”

Por David Merkh y Paulo França

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