61. Exposición por los alumnos

El maestro no puede olvidar que un excelente recurso que tiene en las manos son sus propios alumnos. Él puede utilizarlos para que su clase se vuelva más dinámica y el maestro no sea el único, siempre, que presenta todo el contenido de su materia.

Al principio parece que este recurso simplemente dará un poco de descanso al maestro pues los alumnos tendrán que dar la clase en su lugar. Pero si el maestro quiere utilizar a los alumnos como un recurso, necesita involucrarlos en la preparación de aquello que será presentado. Necesita dar los temas con bastante anticipación para que los alumnos puedan prepararse adecuadamente. Además de eso, tiene que orientarlos con relación a la preparación, contenido, dinámica y didáctica de la clase. Si hace así, el maestro no tendrá muchas sorpresas (pero con seguridad ellas vendrán, agradables o no), y las clases continuarán con el mismo ritmo, aun teniendo alumnos haciendo la exposición. Lo ideal es que los alumnos den una parte de la clase y no toda la clase. El maestro hace la exposición de algunos puntos y un punto específico es dado a un alumno para que haga su exposición. En una clase de una hora dé un tiempo máximo de 10 a 15 minutos para que el alumno haga su parte. (Preferiblemente debe haber solamente un alumno por clase, para que no haya comparaciones). Si el alumno está bien preparado, con un buen contenido y una buena didáctica, con seguridad esto hará más dinámica la clase, y los alumnos saldrán enriquecidos con su estudio personal. 

  1. Simposio

El Simposio es una de las más antiguas técnicas dentro de la dinámica de grupo. No es tan emocionante como las otras técnicas que ya vimos, pero constituye una excelente oportunidad de participación para todos y ayuda al alumno en su formación, capacitándolo en el desarrollo de la exposición de ideas.

Procedimiento del Simposio

Con un tema para ser expuesto, el maestro debe dividir el mismo en varias partes, entregando cada parte a un grupo, para que éste investigue su parte del tema para una futura presentación en clase.

Después de la preparación del asunto, cada grupo escogerá a una persona que dispondrá de solamente 10 minutos para presentar el tema en la clase. Mientras el expositor va hablando, otro podrá ir escribiendo en el tablero, colocando gráficos o carteleras en el salón, visualizando la exposición del compañero. Al terminar la exposición, puede haber algunos minutos para aclaración sobre lo que fue expuesto.

A continuación, otro expositor se presentará, siguiendo los mismos criterios.

Se debe evitar que el simposio pase de una hora, de esta manera en una clase de 1 hora, 4 o máximo 5 alumnos harán su presentación. Si el tema que va a ser expuesto exige más de 5 partes, entonces el simposio será dado en dos clases.

Para que la exposición sea dada en apenas 10 minutos, el maestro tendrá que ayudar al grupo para que resuma muy bien el asunto, exponiendo tan sólo lo necesario para el objetivo propuesto de la clase. Se ve que está técnica no es para profundizar en determinados temas, sino para exponerlos de una manera más sucinta y objetiva.

Ejemplos para una buena utilización del simposio

Esta es una buena técnica que puede ser utilizada cuando el maestro está exponiendo, de una forma resumida, el tema de los diversos libros bíblicos.

Con la exposición resumida, por ejemplo, de todo el libro de 1 Corintios en una o dos clases, el maestro podrá seleccionar los temas más relevantes del libro y distribuirlos entre los alumnos para que cada grupo haga la exposición en pocos minutos. Con eso, la clase se vuelve más dinámica, con varios alumnos exponiendo los diversos temas del libro en pocos minutos de clase. 

  1. Estudio bíblico inductivo

Este es un ejercicio que realmente da fruto, pues involucra a los alumnos directamente con el texto bíblico y al mismo tiempo les enseña cómo estudiar la Biblia por sí mismos. El maestro primero tiene que explicar los tres pasos esenciales en un estudio bíblico inductivo (por inductivo entendemos “de primera mano”, descubriendo elementos directamente del texto): Observación, Interpretación, Aplicación. Los alumnos deben alistar un gráfico en una hoja de papel, dividida en tres partes de acuerdo a estos pasos:

Observación

Interpretación

Aplicación

   

 

El maestro divide la clase en pequeños grupos de estudio, y da un versículo o un párrafo a cada uno. Pide que analicen el texto, haciendo primero tantas observaciones del texto como sea posible, después presentando e intentando responder algunas preguntas interpretativas, y finalmente buscando aplicaciones prácticas del texto.

Después de un determinado tiempo (intente dar tiempo suficiente para hacer un buen trabajo) los grupos pueden compartir lo que descubrieron con la clase. 

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