Los 10 mandamientos de la creatividad 

  1. Dependerá del Señor y no de sus métodos creativos.

Uno de los peligros para el comunicador creativo es la dependencia de sus muchos métodos y no del Señor para impactar la vida de sus alumnos.

Las palabras del apóstol Pablo nos recuerdan la incapacidad de métodos humanos para alcanzar objetivos eternos: Así que, hermanos… no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios (1 Corintios 2:1-5).

Nuestra dependencia del Señor es mucho más importante que las “ideas creativas”; la Biblia como nuestra única fuente de autoridad; el carácter del maestro como el canal a través del cual el Espíritu Santo transformará la vida de los alumnos. La creatividad puede ser la “sazón”, pero nunca el “plato fuerte” de nuestra enseñanza. 

  1. Usará métodos apropiados al contenido de la lección.

El maestro creativo no emplea métodos como un fi n en sí mismo, sino como un medio para alcanzar los objetivos de aquella clase. El contenido de la lección determina la mejor manera de comunicación, así como la función determina la forma en las obras de arte. 

  1. Preparará bien su clase.

La manera más fácil de asesinar la creatividad en el salón de clase es la mala preparación. El maestro sabio tiene un plan de clase muy bien preparado para saber lo que hará, cuándo y cómo. Prepara sus materiales didácticos con anticipación, pruebe nuevas ideas antes de usarlas con sus alumnos, llegue antes que sus alumnos para verificar el ambiente de la clase y alistar sus recursos. ¡La creatividad nunca substituye la preparación cuidadosa! 

  1. Desarrollará sus ideas con entusiasmo.

Usar ideas creativas en el salón de clase exige mucho valor y mucha fe. Si el maestro duda que una nueva idea funcionará, probablemente tendrá la razón. La mitad del éxito de la creatividad depende del ánimo del maestro que cree en aquella idea como la mejor manera de grabar los objetivos de la lección en la mente y en el corazón de los alumnos. 

  1. Tendrá valor para probar ideas nuevas.

El problema con muchos maestros es que se quedan aferrados a los mismos métodos, a la misma estructura —el síndrome del “mismo-mismo”. La creatividad exige innovación, lo que implica inseguridad para muchos.

Aunque “no exista nada nuevo debajo del cielo” (Eclesiastés 1:9), para el maestro existe mucha novedad, pues él nunca ha usado determinado método con esos alumnos. ¿Y si no funciona? ¿Si los alumnos se burlan de mí? El maestro seguro reconoce que posiblemente una idea u otra no va a funcionar, pero que el riesgo será más que recompensado a largo plazo. Por lo menos sirvió para descubrir que algo NO funciona en determinado contexto. Además, estará formando hábitos como comunicador que harán de su clase una experiencia de aprendizaje, y no simplemente “otra clase más”. Pero, por cualquier motivo, NO DESFALLEZCA, aunque una idea u otra no funcione. 

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