Escuela Dominical – LA LEY DE DIOS EN TIEMPOS DE MOISÉS

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OBRA DE TÍTERES: LA LEY DE DIOS EN TIEMPOS DE MOISÉS

Ambientar dos sectores: el Monte Sinaí y la Tienda del Encuentro (Tabernáculo).

SECTOR 1: El Monte Sinaí.

Relator: ¡Hola gente! Voy a contarles lo que recuerdo de esos días tan especiales. ¿Recuerdan a Moisés, el que fue rescatado de la canastita en el río por la princesa egipcia, que después fue llamado por Dios para liberar al pueblo de la esclavitud en Egipto, y que luego de las diez plagas terribles condujo al pueblo al cruce del Mar Rojo y llegó al desierto? Hacía 3 meses que habíamos cruzado el Mar Rojo con toda la manifestación poderosa del Señor. Nos detuvimos en la zona del Sinaí. Cerca del monte que lleva su nombre. Allí Moisés recibió el mensaje del Señor de que subiera al monte y que pusiera límites a los alrededores para que no fueran traspasados por nadie.

Títere 1: ¡¡¡¡¡Sííí!!!! Recuerdo qué miedo nos había dado. Moisés dijo que quien pisara el límite moriría.

Relator: Allí estábamos todos mirando cuando del monte se veían rayos, truenos y nubes de humo que subían como de un horno. El monte temblaba violentamente y había un sonido de trompetas que se hacía cada vez más fuerte. Moisés subió y hablaba con Dios. Dios hablaba con voz de trueno.

Títere 2: Recuerdo que esa voz daba pánico. Allí Dios dictó los diez mandamientos.

Relator: Así es, los diez grandes mandamientos que resumen toda la ley de Dios… comenzando por amarás al Señor tu Dios y luego los deberes hacia los otros. La gente estaba tan asustada que pidieron a Moisés que sólo les hablara él pero no Dios, así que se alejaron más y Dios continuó dictando a Moisés toda la ley más detallada. Habló sobre el trato a los esclavos, sobre las acciones violentas…

Títere 1: Sí Sí…ya recuerdo… ¡ojo por ojo… diente por diente!

Relator: Esa fue la ley del talión. Pero además Dios habló sobre los casos de accidentes, sobre los actos inmorales, sobre la justicia, las fiestas religiosas, y el descanso. Finalmente Dios le dio una promesa a Moisés como guía del pueblo, dijo que su Ángel iría delante de nosotros y debíamos ser obedientes para que todo fuera bien. El descendió del monte y dijo al pueblo todas esas palabras. El pueblo se comprometió a obedecer fielmente.

Títere 2: Si dijeron: “Haremos todo lo que Dios ha ordenado”… y allí volvió a irse el jefe Moisés. Todititos estábamos de acuerdo en cumplir lo que Dios había ordenado. Pero… que poquito duran las promesas uyhuyhuyhhh.

Relator: Efectivamente, luego de que Moisés escribiera todo lo que Dios había ordenado e hiciera el altar con las 12 piedras (de las doce tribus) y confirmara el pacto, Dios pidió que subiesen al monte nuevamente los 70 ancianos junto con Moisés, Aarón, Nadab y Abiú (los sacerdotes). Allí hicieron una cena muy especial con Dios a quien vieron, el piso del lugar era de zafiro, brillante y claro (Ex.24:9-11).

Títere 1: ¡Qué especial ha de haber sido! ¡No había nadie que pudiera ver a Dios sin caer muerto! Pero ¿qué pasó después? Allí me perdí, no puedo recordar mmmmm…

Relator: Bueno, allí Dios pidió a Moisés, junto a su ayudante Josué, que subiera nuevamente para darle la ley en las tablas de piedra que él mismo había escrito, y que los demás ancianos se quedaran esperando. El monte quedó cubierto con una espesa nube… y pasaron los días… y pasaron los días… cuarenta días sin noticias… comenzamos a desesperar. (Ex.24:18).

Títere 2: Recuerdo la gente pensaba que Moisés había muerto… ¡¡¡daba muuuuuchoooooo mieditooooo!!! Esa nube espesa cubriendo el monte…

Relator: Tal era el grado de angustia, que el pueblo se olvidó de las promesas hechas y pidieron a Aarón que les hiciera un becerro de oro a quien adorar (Ex.32:1-5). Mientras tanto Dios le encargaba a Moisés todas las recomendaciones y detalles para la construcción del tabernáculo.

Títere 1: “Taber qué?? Ha sí ya recuerdo esa palabra… tabernáculo, una especie de templo móvil, muy útil para el tiempo en que el pueblo no tenía una tierra definitiva y debía hacer el viaje por el desierto.

Relator: Dios quería que Moisés construyese una especie de santuario donde Él habitaría más cerca del pueblo. Allí debería estar el cofre del pacto, hecho con madera y recubierto de oro, allí debería ir guardada la ley que Dios daría. También la mesa de la presencia, el candelabro…

Títere 2: ¡¡¡Ese apoya velas impresionante de seis brazos!!!

Por Patsy Winter

Patsy es instructora de LAPEN

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