Sugerencias prácticas para mejorar su enseñanza

El buen maestro nunca deja de ser alumno. Como alumno, el maestro está siempre aprendiendo — sobre el texto bíblico, sobre sí mismo, sobre sus alumnos, sobre el mundo en el que vive. Las siguientes sugerencias resumen algunas ideas prácticas para hacer del maestro un excelente alumno y, como consecuencia, un mejor maestro.

  1. Empezar su preparación muy temprano en la semana para aprovechar la “tensión didáctica” durante la semana. ¡Así usted no gastará su energía con la ansiedad y, sí, en la meditación!

2. Practicar la estrategia “Atacar y descansar”, o sea, trabajar su lección un poco cada día, y después permitir que ella se quede “cocinando” en su mente y en su corazón en un período de “descanso”.

3. Marcar períodos de oración dedicados exclusivamente a la intercesión a favor de sus alumnos y de su clase.

4. Encontrar un colega con quien podría orar y conversar con respecto a la enseñanza.

5. Hacer un cuaderno con las fotos de sus alumnos y pedidos de oración, y orar por ellos durante la semana.

6. Hacer investigaciones informales durante la semana con miembros de la clase para descubrir sus opiniones y experiencias sobre el tema de aquella semana.

7. Programar actividades “extra-clase” con su grupo.

8. Leer un libro de la Biblia por semana que no tenga nada que ver con la clase de aquella semana.

9. Cuando termine la lección, evaluar la clase, los métodos, etc. y anotar los cambios que hará la próxima vez.

10. Después de la lección, reformular su plan de clase, y alistar el plan de la próxima semana.

11. Obtener “retorno” (respuesta) sobre sus clases y su desempeño como maestro a través de uno o más de esos canales:

  • Cuestionarios respondidos por los alumnos
  • Conversaciones informales con los alumnos (y/o sus padres)
  • Grabaciones o videos de sus clases
  • Grupo de “colaboradores” con quienes puede dialogar antes y después de la clase
  • Divulgación de su correo electrónico para que los alumnos le correspondan sobre la clase, aclarar dudas, etc.

12. ¡Preparar un plan de clase y seguirlo!

13. Hacer algunas preguntas clave sobre su lección al terminar su preparación:

  • ¿Conozco bien el texto bíblico?
  • ¿Esa lección exalta a Cristo Jesús (apunta a la necesidad del hombre, pero también a la solución en Cristo)? (Vea “El maestro cristiano” arriba.)
  • ¿He orado por los alumnos y por la clase?
  • ¿Existe algún método creativo adecuado para visualizar aún mejor esa clase?
  • ¿Puedo involucrar a los alumnos aún más en el proceso de aprendizaje?
  • ¿Hay alguna aplicación práctica y objetiva incluida en la lección?
  • ¿Tengo todos los materiales listos para enseñar esa clase?

Preguntas para discusión:

  • ¿Cuáles son algunas maneras prácticas por las cuales el maestro puede continuar siendo alumno?
  • ¿Cómo sería la preparación ideal de un maestro de Escuela Bíblica Dominical durante la semana? (Intente bosquejar lo que haría cada día de la semana como preparación para su clase del domingo).
  • ¿Cómo ha obtenido respuesta sobre su enseñanza? ¿Qué es lo que ha aprendido?

Con sus propias palabras, ¿qué significa la estrategia “Atacar y descansar” en la preparación de una clase? ¿Cómo funciona?

Extracto del libro “101 Ideas Creativas para Maestros”

Por David Merkh y Paulo França

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