Enseñanza Aprendizaje – Pasos de un Plan de Clases: La Motivación 2

 

Continuemos.

Maestro, Usted Primero.

Se supone que usted, como el maestro, tiene bajo su primera responsabilidad ayudar a los alumnos a desear aprender. Por supuesto, hacerlo no es fácil, pero es interesante que este arte se base en la personalidad del maestro. ¡Usted es el secreto!

Primero, el entusiasmo que usted tenga por los contenidos de la lección o estudio tendrá una fuerte influencia de motivación en sus alumnos. Si usted viene a su clase sin haberse interesado en la comprensión y dominio de los contenidos, no puede esperar que los alumnos demuestren mayor entusiasmo. El entusiasmo y la alegría se contagian de la misma manera que la pereza y la tristeza.

Segundo, usted tiene que convencer a sus alumnos de que el estudio está dedicado a ellos. Es decir, que la razón por la cual estudiamos éste o aquel pasaje de la Biblia es para descubrir lo que nos enseña para la vida diaria y no solamente para conocer los datos históricos o la explicación de ciertas palabras. Recuerde el principio número 3:

“El aprendizaje se inicia y progresa mejor dependiendo de la importancia que el alumno da a la nueva información.”

 

Despierte la Curiosidad de los Alumnos.

Dijimos que la motivación, dentro del Plan de Clase, es hacer que el alumno quiera estudiar el tema que se tratará en el Estudio de la Biblia. En esta perspectiva, tenemos que, la curiosidad y el desafío a buscar respuestas a problemas reales o supuestos, puede ser una herramienta en el trabajo de motivar a sus alumnos.

La curiosidad es esa fuerte tendencia humana de buscar soluciones a problemas y a explorar lo desconocido. Como usted sabe, la mayoría de los alumnos viene a la clase pensando en su trabajo, problemas familiares, relaciones sociales y algunos seriamente preocupados por problemas económicos, de salud, intelectuales o emocionales. Además, la reunión de estudio bíblico tiene la abierta competencia del cine, la televisión, revistas, eventos deportivos y toda la gama de novedades que ofrece la tecnología del mundo actual. Por ello, el maestro, tiene que encontrar la manera de atraer al alumno e “introducirlo” al estudio bíblico.

 

Seis Ideas Prácticas sobre Cómo Hacerlo.

1. Use Preguntas.

Use preguntas que estimulen la imaginación o “piquen la curiosidad”. Por ejemplo, si a usted le regalaran un millón de dólares, ¿cómo cambiaría esto su vida?

Otra, ¿qué factores familiares, sociales, económicos y personales pudieron hacer difícil a Abraham tomar la decisión de obedecer a Dios y salir de Harán?

Otra más, ¿qué papel desempeñaron los levitas en la historia de Israel?

O ésta: ¿Cómo explica usted el aparente conflicto entre el mandamiento “Honra a tu padre y a tu madre” y lo que dijo Jesús: “Si alguien viene a mí y no deja a su padre y a su madre no puede ser mi discípulo?

Por supuesto, las preguntas y sus respectivas respuestas tienen que ser diseñadas para que conduzcan directamente al tema del estudio correspondiente. También deberá tomar en cuenta la edad, situación e interés de sus alumnos.

 

2. Use Actividades Creativas.

Al iniciar un estudio sobre el concepto de sí mismo, el maestro entregó a cada alumno una barra de plastilina (o arcilla) y les dijo: “Formen algo que simbolice su concepción de sí mismos”.

Una persona modeló la figura del número “1” y explicó: “Yo soy una persona única y cada uno de nosotros es único”. Otra persona formó una mariposa y dijo: “Yo soy alguien que necesita de todos ustedes para ser feliz”.

Materiales para armar, cortar, pegar, elementos modelables y otros, facilitan que los alumnos expresen su creatividad y además compartan sus ideas unos con otros.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Ideas Prácticas Para Maestros y Obreros”

Por Autores Varios

Lee Pasos de un Plan de Clases: La Motivación 3

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