El maestro sabio:

El Dr. Robert Choun, Jr., sugiere que el maestro sabio debe responder estas preguntas antes de entrar en el salón de clase:

¿Cuáles son las metas y objetivos de la lección? (¿Qué es lo que usted quiere que sus alumnos conozcan, sientan y hagan como resultado de la clase?)

¿Cuántos alumnos habrá en su clase? (Un grupo grande tendrá que ser dividido en grupos más pequeños. ¿Quién va a liderar esos grupos? ¿Dónde trabajarán? ¿Por cuánto tiempo?)

¿Cuál es el tamaño del salón de clase? (¿Puede ser dividido? ¿Todos los alumnos caben con comodidad? ¿Hay limitaciones físicas? ¿Dónde queda el sanitario?)

¿Cuánto tiempo tendrá para dirigir la clase? (Tiene que descubrir el tiempo REAL de la clase, además de los ejercicios de apertura, lista de asistencia, avisos, etc.)

¿Cuáles son los recursos y equipos disponibles? (¿Existe un tablero? ¿Retroproyector? ¿Murales? ¿Rotafolio? ¿Crayolas?)

¿Cuál es el currículo que está siendo usado por los alumnos? (¿Qué fue lo que los alumnos ya estudiaron? ¿Hasta qué punto han asimilado el contenido de las lecciones anteriores?)

¿Dónde está el salón de clase? (¿Está en un lugar caliente, que le da el sol directo? ¿Es ventilado? ¿Ruidoso? ¿Cómo manejar los imprevistos?)

¿Cuál es la edad de los alumnos? (¿La clase es apropiada para las características de esa edad?)

¿Cuál es el “ambiente” del grupo? (Piense en términos de ambiente espiritual, socioeconómico, nivel de compromiso, tiempo junto como “grupo”, etc.)

¿Cuáles son los maestros de ese grupo? (¿Quién ya le dio clase a estos alumnos? ¿Alguien dará la clase junto con usted? ¿Qué tipo de clase están acostumbrados a tener?)

Preguntas para discusión:

  • Describa al buen maestro, usando las 3 categorías “Ser”, “Saber” y “Hacer”. (Cuales son las características de su carácter, conocimiento y comportamiento).
  • ¿Qué es lo más importante: Contenido, comunicación o carácter? ¿Por qué?
  • ¿Cuál es la diferencia entre conocimiento y sabiduría? ¿Cómo esa diferencia se manifiesta en el maestro sabio?
  • ¿De qué manera nuestra enseñanza es, a veces, desequilibrada? ¿Nos equivocamos más con respecto al contenido o a la comunicación? ¿Cómo corregir ese desequilibrio?
  • ¿Cómo podemos mejorar nuestra comunicación de la verdad sin sacrificar el contenido?

El Profesor cristiano:

Educación verdaderamente cristiana

En cierta ocasión el maestro de un seminario colocó una cinta magnetofónica para que la oyeran sus alumnos. Juntos escucharon la voz sonora de un predicador cautivante. Cuando la cinta acabó, el maestro pidió que sus alumnos evaluaran el mensaje. Eran unánimes en que era uno de los mejores sermones que habían escuchado. Hasta que el maestro explicó que el predicador era líder de una secta que negaba la divinidad de Jesús. El problema no estaba en lo que el predicador dijo, sino en lo que NO dijo. Su mensaje era anticristiano.

¿Quién necesita de educación cristiana? ¡Todos nosotros! Aun aquellos seminaristas necesitaban educación cristiana. Pastores, maestros de la Escuela Dominical, necesitan educación cristiana para proteger sus ovejas contra los lobos que las devorarían. Los padres necesitan de educación cristiana para preparar a sus hijos para futuros días difíciles. El apóstol Juan, amigo íntimo del Señor Jesús, hizo una advertencia, “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4:1). Pablo dice que esa amenaza alcanzará proporciones gigantescas en el fin de los tiempos: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios… Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias” (1 Timoteo 4:1; 2 Timoteo 4:3).

¿Será que usted y yo ya adquirimos un “radar bíblico” de educación cristiana para detectar falsos profetas? ¿Será que lo que hacemos en el salón de clase es tan sólo educación, o educación verdaderamente cristiana? Al fi n y al cabo, ¿qué es la educación cristiana?

 Extracto del libro “101 Ideas Creativas para Maestros”

Por David Merkh y Paulo França

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