El evangelio no te aísla, sino que te habilita y capacita para conectarte con los no cristianos y los cristianos. Ya no usaremos esta división, sino que será espiritualmente: los que tienen el sueño de Dios y los que no lo tienen. Porque hay cristianos que son peores que los no cristianos, y no cristianos mejores que muchos cristianos.

Para conectarnos con la gente que no tiene el sueño de Dios debemos ser positivos, sonreír y validar. El sueño de Dios es traer un avivamiento y que la gente se entregue a Cristo.

Hay más gloria en convencer que en vencer. Y con los que tienen el sueño de Dios debemos conectarnos a través del espíritu.

Moisés estaba en el monte y tenía una conexión del espíritu con Josué que estaba en el campo de batalla; Moisés levantaba las manos y Josué ganaba; Moisés bajaba las manos y Josué perdía, eso es conexiones del espíritu.

Pablo dijo: “No estoy presente pero estoy en el espíritu”. ¿Cómo se puede no estar en un lugar y estar al mismo tiempo? Cuando ves a una persona y te conectas en el espíritu, es como si la conocieses de toda la vida, porque están conectados a través de lo que Dios ama: el avivamiento. Pablo estaba preso. Se juntaron cuarenta personas, hicieron un ayuno diabólico dice la Biblia, y dijeron: “Maldición sobre nosotros si no matamos a Pablo” y establecieron que no comerían hasta matarlo. Pero Dios levantó al sobrino de Pablo que se enteró de que lo iban a matar y se lo dijo al General quien puso a doscientos soldados y lanceros para cuidarlo.

Enseñanza: Si sabés conectarte con la gente que ama al Señor, vendrán en el momento más difícil de tu vida a restaurarte, bendecirte y traer soluciones divinas. Dios levantará a gente que no tiene mi sueño, pero que me bendecirán, porque el General no era nadie para Pablo, pero envió a 470 hombres en total para que lo cuiden.

Conectarse con Otros.

Hay un milagro en las relaciones interpersonales. Aprendé a tratar bien a la gente porque no sabés con quién estás tratando, tal vez esa persona mañana puede darte trabajo o su hijo puede ser el próximo presidente y, cuando necesites un contacto, te va ayudar. Nunca te escandalices de nadie porque hoy una persona puede estar muy grave, pero mañana Dios la cambia y es bendecida y de bendición.

Un sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un sabio para que interpretase su sueño. “¡Qué desgracia mi señor!”, exclamó el sabio, “cada diente caído representa la pérdida de un pa­riente de vuestra majestad”. “¡Qué insolencia!”, gritó el sultán enfurecido”, ¿cómo te atreves a decirme semejante cosa? Fuera de aquí”. Llamó a su guar­dia y ordenó que le dieran cien latigazos. Más tarde pidió que trajesen a otro sabio y le contó lo que había soñado. Este después de escuchar al sultán con atención le dijo: “Excelso señor, gran felicidad os ha sido reservada, el sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes”. Se iluminó el semblante del sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro.

Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: “¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer sabio, no entiendo por qué al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro”. Y él le dijo: “Recuerda bien amigo mío, respondió el segundo sabio, que todo depende de la forma en el decir: uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse, de la comunicación de­pende muchas veces la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra”.

DEBEMOS CONECTARNOS A TRAVÉS DEL ESPÍRITU CON LOS QUE TIENEN EL SUEÑO DE DIOS.

Extracto del libro “Mentalidad de Avivamiento”

Por Bernardo Stamateas

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