Devocionales Cristianos – Conexiones de Oro 2

 

Continuemos.

Algunas personas se van de la iglesia enojadas y los que quedan atrás los maldicen, porque hicieron vínculos ‘emocionales’ intensos. El vínculo emocional te hace depender de la persona. Dios le hizo aprender esta lección a David cuando hizo un vínculo fuerte con Jonatán. Dios vio que David lo amaba mucho y tuvo que sacarlo de su lado para que David dependiera solamente de Dios. Y si eres una persona dependiente, Dios hará que aprendas la lección.

Cuando no dependas de nadie entonces estarás listo para llevarte bien con todos. Las personas celosas tienen relaciones depen­dientes. Si eres celoso y buscas controlar a quienes te rodean por miedo a perderlas, renuncia a ese tipo de relación. Dios hará que la pierdas para que no dependas de nadie, porque tu fuente es Dios.

 

2. Sobreprotegiendo.

Los que sobreprotegen son aquellas personas que anticipadamente se encargan de ayudar a todo el mundo. El sobreprotector decide por el otro, quiere saber todos los pasos del otro. Generan dependencia, generan inseguridad. Cuando la persona sobreprotegida toma una decisión se pregunta: ¿no me habré equivocado? Y entonces recurren todo el tiempo a quienes los sobreprotegen como si ellos fueran la fuente de su vida.

Tampoco debes dejar que te sobreprotejan. Nunca debes sobreproteger a nadie. Siempre debes recordar que tu fuente no son las personas; tu fuente es Dios. No tienes que sobreproteger a nadie ni dejar que nadie te sobre proteja.

 

3. Invadiendo.

Esta es otra forma negativa de relacionarnos. ¿De qué manera podemos invadir?

  • No respetando los espacios de los demás.
  • Opinar por el gusto de juzgar y calificar.
  • Decirle a todo el mundo cómo tiene que hacer las cosas.
  • Controlar, manipular, mentir y engañar para lograr que hagan lo que nosotros queremos.
  • Querer cambiar a los otros.

No trates de cambiar a nadie, tienes que respetar a quienes te rodean. Debes agradecerle a Dios porque te envió a esa persona, así como Elías fue enviado a la viuda para bendecirla y para traerle multiplicación.

Cuando dejes de depender de la gente estarás listo para recibir las conexiones de oro. Dios quiere que seas una conexión de oro para otros.

Dios quiere que seas una conexión de oro para tu familia. Cuando la Biblia dice que serás salvo tú y toda tu casa, significa que serás salvo y que tú serás la conexión de oro para tu familia, y toda tu casa será bendecida.

Dios le dijo a Abraham: ‘Serán benditas en ti todas las familias de la tierra’ (Génesis 12.3). En otras pala­bras, serás una conexión de oro.

Dios desea que todos nosotros seamos conexiones de oro, que seamos personas que llevemos bendición, que cambiemos la atmósfera del lugar donde entre­mos, que todo lo que toquemos prospere. Dios desea que seas como Josué, que introdujo a todo el pueblo de Israel en la tierra prometida. Una sola persona fue una conexión de oro para multitudes.

Cuando Pablo le escribe a Timoteo le recuerda la fe de su abuela Loida, que había sido de bendición y conexión de oro para tres generaciones.

Job había perdido todo pero oró por los amigos y fue una conexión de oro para ellos.

También tú bendecirás a muchos, motivarás, desa­fiarás a todos para que crezcan, para que desarrollen su potencial, para que busquen más de Dios, para que desarrollen sus dones.

Cuando eres una conexión de oro, piensas sola­mente en bendecir a las personas. ¿Para qué es el evangelio? ¿Para qué murió Jesús, para qué estás tú en la tierra? Para bendecir a la gente.

Todo aquello que siembres en las personas lo cose­charás de parte de Dios. Cuando siembras en las per­sonas, Dios siempre te abrirá puertas. Debes sembrar en la gente, discipularlas, sembrar palabras de fe.

Cuando siembras en otros eres una conexión de oro. Cuando evangelizas, estás siendo una conexión de oro.

Y a su vez, Dios mandará personas que te bendecirán.

Extracto del libro “Alcanzando el Éxito”

Por Bernardo Stamateas

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