Pasaje Clave: Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado (1 Reyes 19:30).

Hemos establecido que en nuestra labor constructiva hay tres áreas. El altar, la casa y el muro. El altar tiene que ver con nuestra relación con Dios. Nehemías pudo restaurar la muralla porque el altar ya había sido construido años antes por otro líder llamado Zorobabel. Sin embargo, siempre que un altar está arruinado, las casas y las murallas están también en ruinas.

La Biblia nos cuenta otro momento histórico donde el altar estaba arruinado y como hizo Elías, el personaje de aquel momento, para restaurarlo.

¿Cuándo un altar está destruido?

A. Cuando levantamos otros altares. Había en aquel entonces un culto a unos dioses cananeos llamados Baal y Asera. El rey de ese momento había edificado altares y la gente acudía a ellos. Agiornemos el ejemplo, nuestra sociedad ha levantado altares al placer, a la razón. Hemos corrido a Dios del centro y hemos puesto como centro al hombre. Hemos despreciado sus mandatos y hemos creado nuestra propia norma.

B. Cuando no se usa. La consecuencia de lo anterior es que nadie usaba el altar a Dios. En aquellos tiempos Dios había dejado de ser alguien importante para la vida del pueblo. Mi abuelo me decía cuando era chico: Dios es como el paraguas, se usa cuando es necesario. Esta cosmovisión, lamentablemente, es de muchos para los que Dios es un tema de bautismos, casamientos y funerales.

C. Cuando no se cuida. Lo que no se usa, cae en desuso y al ser los altares a Dios, hechos de elementos naturales (piedras, cal, tierra) sin obra de labranza, rápidamente eran deteriorados por los procesos naturales.

Necesitamos darnos cuenta que lo que vivimos socialmente está conectado con un olvido de nuestra relación con Dios o por lo menos descuido de la misma. No nos asombremos que la vida para mucha gente no valga nada si como sociedad por ejemplo seguimos insistiendo con legalizar la muerte de los infantes en el vientre materno.

Olvidar a Dios es un error fatal y restablecer nuestra relación con Dios una prioridad para nuestra sociedad.

Oración: Señor, hoy venimos a reconocer que nos hemos olvidado de ti. Quiero de manera personal volverme a ti, dejar de valorar otros dioses y arreglar tu altar que estaba olvidado. Amén.

Por Patricia y Daniel Cattaneo

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