dia-de-rendicionDevocionales Cristianos – Día de Rendición

 

Salmos 40:7. “Por eso dije: Aquí me tienes, como el libro dice de mí. Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu ley la llevo dentro de mí”.

 

El salmista describe en esta oración, según el autor de Hebreos 10, lo que dijo Cristo al entrar al mundo. El hijo de Dios, sumiso a lo determinado para él, decide venir a este mundo a cumplir su misión. Según lo expresado por el salmo, esta actitud de rendición, no es casual se desprende de:

A. Tener la palabra de Dios internalizada. “En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti”. Desde nuestros orígenes hemos abrazado la necesidad no solo de leer la Biblia sino de internalizarla, somos el pueblo del libro. Cuando todo era oscurantismo, la iglesia protestante primero y luego la iglesia evangélica, se ocupó en poner la palabra al alcance del hombre y luego ayudarlo a comer de ella. Nunca será insistir demasiado en la necesidad de leer la palabra y de orar.

Hay gente que llena su mente y su corazón con otras cosas, buenas, pero no lo suficiente. Pablo le dice a Timoteo: “Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra” (2 Tim 3:15-17).

 

B. Haber desarrollado agrado en hacer la voluntad de Dios. Hay una satisfacción en el hombre no redimido de seguir sus propias pulsiones naturales. Cuando venimos a Cristo, muchas veces cambiamos nuestra teología, pero no nuestra conducta. Sin embargo, el hábito de internalizar la palabra empieza a producir un desgarro, es como masticar vidrio. Porque nuestra mente es conmovida por la palabra y a la vez desgarrada por la desobediencia.

Esto nos lleva a una toma decisión o me vuelvo un cristiano mental pero no practico o soy cristiano a secas. Cuando elijo lo segundo, esto empieza a producir agrado en mí, porque empiezo a comprobar que la voluntad de Dios es “agradable y perfecta”. “En cuanto a mí el acercarme a Dios es el bien” (Salmo 73)

 

C. Haber descubierto lo que el libro dice de él. Hay algo que fue escrito por Dios que es para mí. Hay una rhema, una palabra activa que tiene una implicancia netamente personal, que fue escrita desde los siglos para mí. No sé cómo puedo ser, pero lo es. Algo dice el libro de mí. Solo lo puede descubrir quién lo ha internalizado y ha buscado agradarle en hacer la voluntad de Dios. El día que descubres eso, has encontrado el norte de tu brújula, la meta de tu carrera y el enfoque de tu vida.

Si sabes para que estás en la tierra, eso te revoluciona la existencia. A mí me llevó 30 años, espero que a otros les lleve menos, pero aun así aunque estés en los 90 años, un día con propósito es mejor que una vida sin dirección.

Cuando todo esto es… la rendición es sencilla. Es Isaac maniatado en el altar, es Jesús camino a la cruz, es Pablo preso rumbo a Roma, es Isaías con los labios quemados diciendo: “Heme aquí, envíame a mí”. La Rendición, por tanto, no es un acto sino un proceso que comienza una mañana cualquiera decidiendo buscar a Dios.

Hoy es un día de rendición. He aquí hoy vengo a hacer lo que en el libro está escrito de mí… Amén.

Por Daniel Cattaneo

2 Comentarios

  1. GRACIAS, POR SUS MENSAJE DIARIO DE LRA DE A PALABRA, DE DIOS. ME RECONFORTAN, ME LLENAN DE GOSO, CADA DIA DIOS BENDIGA. SIEMPRE,.

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