Devocionales Cristianos – Dios Sanará tu Corazón y lo Llenará de Fe

 

Hubo una vez un paralítico a quien sus amigos llevaron en una camilla a la casa en la cual estaría Jesús. Pero  cuando llegaron el lugar estaba lleno, fueron por detrás de la casa, se subieron con una escalera y, mientras Jesús hablaba, lo descen­dieron por el techo.

Dice la historia que Jesús al ver la fe de los cuatro amigos… le dijo: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. ¿Por qué Jesús le dijo eso, si no tenía fe? ¿Por qué no le habló a los amigos que sí la tenían…?

Los amigos lo llevaron para que Jesús sanara sus piernas, pero el problema no estaba en las piernas sino en su corazón lasti­mado.

Jesús no le habló a las piernas paralíticas y sí al pecado. Porque el problema de la parálisis era externo y lo que él necesitaba era sanar una actitud interna: no podía caminar porque su corazón estaba lleno de odio, de resentimientos, de pecado.

Si tus piernas no pueden conducirte hacia el sueño es porque ellas son el resultado de que tu corazón está dañado, lleno de bronca, y un corazón herido no tiene lugar para ser ocupado por palabras de fe.

Jesús le dijo: “Yo perdono tus pecados”, y esa declaración hizo que la fe que ya estaba dentro de ese hombre, dormida, brotara y comenzara a nacer.

Fue en ese mismo momento cuando Jesús le dijo: “Levántate, toma tu lecho y ve caminando a tu casa”.

Quizás no pudiste caminar hacia tu sueño porque tu corazón no tenía fe, había condenación, broncas, dolores, tristezas; pero hoy Jesús te dice: “yo te perdono, te libero de todo lo malo que has vivido, cancelo tus errores para que vuelvas a caminar y corras hacia los sueños que puse dentro tuyo”.

Si no tenés fe es porque tu corazón tiene condenación.

El paralítico no le pidió perdón de pecados, no le dijo que que­ría confesarse, pero Jesús lo perdonó igual.

Quieras o no, lo mismo pasa con tu vida, hoy Jesús te perdona; aunque no se lo pidas, estás marcado para ser libre de tu pasa­do, porque el que está con Cristo nueva criatura es, las cosas viejas se cancelan.

Nadie te puede condenar, caminarás, harás y con­quistarás todo lo que Dios puso en tu corazón.

Muchas personas no pueden caminar por las culpas que sienten y acarrean dentro suyo, les pertenezcan o no, por pensamientos erróneos que por años se han anclado dentro de nuestras emo­ciones y nos han debilitado. Pero el Señor hoy viene a quitarte todo lo que no te sirve y está ocupando el lugar que sólo la Fe debe llenar. Por eso hoy viene, te limpia de todo pecado, lo can­cela, y te dice: “Ahora sí, levantate y caminá”.

Se cuenta que la gente de un pueblo de las Islas Británicas retó al gran Houdini, excelso prestidigitador y mago, a escaparse en menos de sesenta minutos de una cárcel a prueba de fugas que el municipio acababa de construir.

Houdini aceptó el desafío. Le permitieron entrar en la cárcel en ropa de calle. Los observadores dijeron haber visto al cerrajero dar una vuelta extraña a la llave del cerrojo, pero dejaron que Houdini tratase de abrir desde dentro la cárcel donde estaba encerrado.

El mago había ocultado la barra de acero flexible que utilizaba para abrir cerrojos en la correa de su pantalón. Con la oreja pegada al ce­rrojo, trató de abrirlo por espacio de 30 minutos… 45 minutos…una hora. Estaba sudoroso. Sintiéndose agotado al cabo de dos horas, se apoyó contra la puerta y, para su asombro, ésta se abrió. ¡No habían pasado el cerrojo! ¡Éste fue el truco que le jugaron al gran artista!

La puerta sólo estaba cerrada en la mente de Houdini. ¡Únicamente en su mente!

Extracto del libro “60 Principios de Fe”

Por Bernardo Stamateas

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