Devocionales Cristianos – El Clamor de los que Quieren Más de Dios 1

 

Es el clamor de los que le buscan a Dios. Desde que el hombre nace hay una búsqueda dentro corazón. La Psicología lo llama búsqueda existencial. Es esa búsqueda incesante, que nada lo puede satisfacer, el hombre dice: Aquí dentro tengo un vacío que nadie lo puede llenar. Solo lo puede saciar el que se encuentra con Dios.

¿Por qué? El hombre fue creado para estar con Dios y al no lograrlo busca constantemente algo que lo pueda reemplazar. Muchas veces desórdenes en el sexo traen maldición sobre el hombre, porque nunca podrá encontrar en el mundo de la percepción lo que solo el Espíritu de Dios le puede dar.

Salmo 42:7. Un abismo llama a otro abismo. Por ejemplo: Las aves de un mismo plumaje vuelan juntas ¿Por qué un gorrión vuela con gorriones y no vuela con halcones? Hay algo que las atrae, hay algo misterioso que está dentro de ellos. Dentro del hombre hay una búsqueda insaciable en su corazón. La mayor verdad que me hace evidencia de la existencia de Dios es el clamor que tengo dentro de mí. Dentro de mí hay un hambre, una necesidad, un querer encontrarme con ese Dios que no conocía.

Salmo 42:1. El bramido es el sonido que emite el ciervo cuando necesita del agua, la lengua se le pega seca al paladar. De manera desesperada está gritando para encontrar un arroyo de agua donde poder saciar la sed. David va a decir: Señor, yo tengo sed de ti. Así como el ciervo grita, clama, brama, así Dios mi alma clama por ti. Es la expresión donde Dios comienza a ser todo para mí.

Gálatas 4:5-7. Cuando conocemos a Cristo fuimos libres de la esclavitud y fuimos adoptados como hijos (v.6). Ese es el clamor que hace que yo quiera estar más con Dios. Dios pone en mí ese clamor que dice: Abba Padre. ¿Qué es esto? Era como decir: “Papito, padre querido”. Los problemas de hoy en día quieren apagar ese fuego sagrado. Es el fuego del cual dice la Biblia: Tengo contra ti que has perdido tu primer amor. Los problemas tienen el propósito de apagar por completo esa llama que Dios está queriendo despertar en mi corazón.

El ser humano se divide en tres partes: cuerpo, alma y espíritu. Cuando conozco al Señor dentro de mí comienza a desatarse una lucha por el control de mi vida. Antes yo vivía específicamente para satisfacer mi alma y mi cuerpo. En el cuerpo está la percepción del mundo a través de los sentidos. En el alma están las emociones, los sentimientos, los afectos, los pensamientos y la voluntad. Cuando uno no conoce al Señor no tiene vida espiritual, vive para el alma, para el cuerpo, para sentirse mejor. Cuando yo conozco al Señor se despierta un clamor que dice: Padre yo quiero estar contigo.

Eso nace desde el espíritu, ahora los intereses de ese clamor van a ir en contra con los intereses del alma y del cuerpo. Ahí se inicia una lucha por el control. ¿Quién tiene el control, a quien estoy yo sirviendo?

Gálatas 5:16. No le des el control a la carne.

Romanos 7. ¿Quién me libra de esta lucha?

Hebreos 4:12-13. ¿Cómo podemos liberar al Espíritu?

(CONTINÚA…)

Por Osvaldo Carnival

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