Devocionales Cristianos – Los Hijos, Derechos y Responsabilidades

 

“No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos; a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza” (1 Timoteo 5:1-2).

Al momento de escribir este breve devocional, escucho en las noticias acerca de un asalto efectuado a una anciana postrada que vive sola. Los delincuentes no solo se llevaron absolutamente todo, sino que la maltrataron físicamente sin tener en cuenta el alto grado de debilidad de la señora.

No puedo evitar reflexionar acerca de los valores de respeto y consideración por los demás en los que fui enseñado y aún hoy practico, y sin duda creo que más que nunca necesitan volver a ser levantados en toda la sociedad.

En la Palabra de Dios encontramos, en los dichos del apóstol Pablo a Timoteo, un manual para las relaciones personales. Estos consejos parecen exceder el ámbito familiar pero, lejos de esto, lo que hacen es ampliar este ámbito e incluir, al menos en la forma de tratar a los demás, a nuestra familia.

Pablo toma un camino similar al de Jesús en el fantástico ser­món del monte en la sección de los “Oísteis que fue dicho cuan­do se adelanta a la situación de conflicto y nos dice: “Si evitan ser agresivos cuando se enojan, jamás llegarán a matar”, o “si no mi­ran a la mujer del prójimo con deseo, jamás llegarán al adulterio”.

El pasaje de Timoteo nos enseña a dirigirnos a todas las personas como a nuestra familia. De esta forma estaremos relacio­nándonos cristianamente con aquellos que nos rodean. Volviendo al ejemplo de Jesús, si somos capaces de mirar a todos con amor y fe, nunca llegaremos a ofenderlos.

Ahora bien, cuando Jesús nos enseña a darle la capa al que nos pide la túnica, o a llevar la carga dos millas cuando se nos pide trasladarla por una, nos está mostrando que debemos ser proac­tivos en bendecir a los demás. Por lo tanto, no alcanza con solo no ofenderlos y tratarlos con amor; necesitamos dejar una marca distintiva en los demás, un legado que los haga anhelar lo que nosotros tenemos y la obra de Dios en sus vidas.

Por eso, al tratar a nuestro prójimo hagámoslo con amor y pure­za. Si es alguien mayor de edad, con el respeto que requiere la expe­riencia vivida, con la expectativa por aprender y con el amor que se le tiene a un padre. Si es alguien menor, con el trato hacia un hermano, con la predisposición de ayudarlo y con la pureza de la santidad.

Cada manifestación de violencia, de maltrato, de falta de respe­to, de desamor que vemos en la sociedad es un grito desesperado de la creación por la manifestación de los hijos de Dios. Es un llamado a que nos levantemos y seamos de buena influencia para los demás.

Estamos llamados a hacerlo en nuestra familia, como hijos, pero también se lo debemos a nuestra Argentina como buenos hijos de una nación que necesita mirar a Dios. Hagamos bien a todos, sembremos esperanza, seamos agentes de paz.

 

Motivos de Oración.

  • Señor, ayúdanos a mirar a todas las personas con amor y fe.
  • Señor, que tu Iglesia pueda ser siempre proactiva en llevar bendición a cada rincón de nuestra nación que haga que la gente anhele a Cristo en sus vidas.
  • Señor, haznos agentes de paz.

 

Acción Práctica.

Busca a por lo menos tres personas en tu barrio, escuela o trabajo a quienes esta misma semana puedas bendecir de manera deliberada y consciente.

Extracto del libro “40 Días de Ayuno y Oración 2012”

Por Ornar Daldi

Quilmes, Buenos Aires

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