igual-que-entoncesDevocionales Cristianos – Igual Que Entonces 1

 

En el evangelio de Lucas 11:14-16 en­contramos una curiosa ilustración de las diferentes que pueden llegar a ser las reacciones de la gente ante un mismo suceso que indiscutiblemente da testi­monio del amor y del poder de Dios.

Un hombre, al que hoy nuestra sociedad secularizada definiría como un individuo psíquicamente perturbado, es afectado por la Palabra de Jesús y el poder de Dios se manifiesta en su vida de una forma tan drástica que su disca­pacidad desaparece total y defi­nitivamente. Todos lo reconocen como “el loco de la zona”, un hom­bre imprevisible que en ocasiones se volvía inexplicablemente violento y del que había que proteger a los niños. Además, se comunicaba a través de sonidos extraños y bal­buceos desagradables, que hacían aún más grotesca su imagen. Sin embargo, cuando Jesús interviene, la transformación que tiene lugar en él es tan visible que todo el pueblo se reúne a su alrededor, observán­dole y analizándole; pero a pesar de la diversidad de explicaciones de unos y otros, existe un hecho en lo que todo el mundo tiene que estar de acuerdo: El hombre está sano.

Para mí no tiene demasiada im­portancia la forma en que se pro­dujo esta sanidad: si con imposición de manos, si sólo con la Palabra, si hubo oración, si hubo mucha o poca fe en juego durante el proceso, si el hombre cayó al suelo, hacia atrás o hacia adelante, o si no cayó… El evangelista ni siquiera entra en detalles. Lo verdaderamente impor­tante aquí es que, tal y como lo des­cribe Lucas, un hombre que tenía un demonio mudo fue liberado por Jesucristo, de manera que las mani­festaciones demenciales y demo­niacas habituales en él, conocidas de sobra por todos, desapare­cieron, así como también su mudez.

No cabía la menor duda de que aquello era un auténtico milagro. Nadie podía cuestionar este hecho. El hombre mudo y loco estaba sa­nado y liberado. Se encontraba en su juicio y por primera vez se com­portaba como una persona normal, pronunciando palabras que se po­dían entender. Todos lo vieron.

Sin embargo, la reacción de la gente ante este hecho, indiscuti­blemente sobrenatural, no es uná­nime. Existen por lo menos tres opi­niones diferentes que dividen a su vez a las personas en tres grupos distintos y que me resultan tan familiares, que me siento tentado a analizarlos o por lo menos nume­rarlos para reflexionar sobre ellos.

Se nos habla en primer lugar de un grupo de gente que se maravilló (v.14). Lo que ocurrió les dejó atónitos, asombrados. Nunca habían visto algo parecido. Eran personas maravilladas con Jesús.

Después están los que de nin­guna manera pueden aceptar que Jesús es quien dice ser, y ya que no pueden tampoco negar la evidencia del milagro que acaba de suceder, se vuelven contra Él y le acusan de ser una especie de brujo con poderes satánicos, atribuyendo a Beelzebú la gloria que sólo pertenece a Dios.

(CONTINÚA…)

Por Marcos Vidal

Tomado de Revista IPI. Año 8. Nº 39

Lee Igual Que Entonces 2

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre