Continuemos.

¿Qué vio? «Los lienzos». Vio «el sudario que habían puesto alrededor de la cabeza de Jesús… doblado y dejado cuidadosamente en un lugar aparte de donde estaban los lienzos». Vio «los lienzos». El original griego ofrece una interesante ayuda en cuanto a esto. Juan emplea un término que quiere decir «enrollados», «doblados». Los lienzos que envolvieron el cuerpo no habían sido desenrollados ni desechados. ¡Estaban intactos! Nadie los había tocado. Seguían allí, enrollados y doblados.

¿Cómo pudo ocurrir esto? Si sus amigos habían sacado el cuerpo de allí, ¿no se habrían llevado también la tela que lo envolvía?

¿Y si hubiesen sido los enemigos, no habrían hecho lo mismo? Si no, si por alguna razón amigos o enemigos hubieran desenvuelto el cuerpo, ¿habrían sido tan meticulosos como para dejar la tela desechada en forma tan ordenada? Por supuesto que no.

Pero si ni amigos ni enemigos se llevaron el cuerpo, ¿quién lo hizo? Esta era la pregunta de Juan y esta pregunta le llevó a hacer un descubrimiento. «Vio y creyó» (Juan 20.8). A través de las telas de muerte, Juan vio el poder de la vida. ¿Sería posible que Dios usara algo tan triste como es el entierro de alguien para cambiar una vida?

Pero Dios acostumbra hacer cosas así:

  • En sus manos, jarrones de vino vacíos en una boda llegaron a ser símbolos de poder.
  • La moneda de una viuda llegó a ser símbolo de generosidad.
  • Un rústico establo de Belén es su símbolo de devoción.
  • Y un instrumento de muerte es un símbolo de su amor.

¿Debería sorprendernos que Dios haya tomado las envolturas de muerte para hacer de ellas el cuadro de vida?

Lo que nos lleva de nuevo a la pregunta. ¿Haría Dios algo similar en tu vida? ¿Podría él tomar lo que hoy es una tragedia y transformarlo en un símbolo de victoria?

Él lo hizo por mi amigo Rafael Rosales. Rafael es un pastor en El Salvador. Las guerrillas salvadoreñas vieron en él a un enemigo de su movimiento y trataron de matarlo. Abandonado para que muriera dentro de un vehículo en llamas, Rafael logró salir del automóvil… y del país. Pero no pudo escapar a los recuerdos. Las cicatrices no lo abandonarían. Cada mirada en el espejo le recordaba de la crueldad de sus torturadores. Quizás nunca habría podido recuperarse si el Señor no le hubiera hablado a su corazón. «Me hicieron lo mismo a mí», oyó que le decía su Salvador. Y a medida que Dios fue ministrándolo, empezó a ver sus cicatrices en una forma diferente. En lugar de traerles a la memoria su dolor, se transformaron en un cuadro del sacrificio de su Salvador. Con el tiempo, pudo perdonar a sus atacantes. Durante la semana en que escribo esto, se encuentra visitando su país, buscando un lugar donde comenzar una iglesia.

¿Podría tal cambio ocurrirte a ti? Sin duda que sí. Solamente necesitas hacer lo que Juan hizo. No irte. Permanecer allí. Recuerda la segunda parte del pasaje. «Dios obra para bien de aquellos que lo aman » (Romanos 8.28). Así se sintió Juan respecto de Jesús. Lo amaba. No lo entendía o no siempre estuvo de acuerdo con Él, pero lo amaba. Y porque lo amaba, permaneció cerca.

La Biblia dice que «en todo Dios obra para el bien de los que le aman». Antes de concluir este capítulo, haz este ejercicio sencillo. Quita la palabra todo y reemplázala con el símbolo de tu tragedia. Para el apóstol Juan el versículo diría: «En ropa de sepultura Dios obra para el bien de los que le aman». Para Rafael, podría ser: «En mis cicatrices Dios obra para el bien de los que le aman».

¿Cómo diría Romanos 8.28 en tu vida?

  • En el hospital Dios obra para el bien de los que le aman.
  • En el proceso de divorcio Dios obra para el bien de los que le aman.
  • En la cárcel Dios obra para el bien de los que le aman.

Si Dios puede cambiar la vida de Juan a través de una tragedia, ¿podría usar una tragedia para cambiar la tuya? Con todo lo difícil que puede ser creer, tú podrías estar a solo un sábado de una resurrección. Solo a horas de esa preciosa oración de un corazón cambiado: «Dios, ¿hiciste esto por mí?»

Extracto del libro “Él Escogió Los Clavos”

Por Max Lucado

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