Hay cambios que uno hace que en realidad no sirven para cambiar nada. Por ejem­plo, una persona tiene un problema de pareja, pero en vez de enfrentarse, de hacer un cambio de raíz, ¿qué hace? Supongamos que el esposo engañador le trae flores a la esposa. La solución no es traerle flores, porque el problema es que él no le pi­dió perdón al haberla engañado. Entonces, ¿qué hace el esposo? Le trae flores, la invita al cine, la trata bien. Esos cambios no modifican nada. A veces nos parece que cambiamos, pero en realidad no solucionamos nada porque lo que se debe hacer es pedir perdón. Muchos se cambian de iglesia o de pastor, y aunque parece que cambian, no es así. Porque el cambio está en la mente.

El negocio de Dios es Cambiarte.

Jesús dijo: “Por sus frutos los conoceréis” Los fru­tos son los cambios. El objetivo de Dios para tu vida es cambiarte, no es bendecirte solamente, no es darte un milagro solamente, sino cambiarte. Dios quiere cambiar toda, toda, toda tu vida. Cuando uno recibe a Cristo lo primero que Él hace es aceptarnos tal cual somos, tal como estamos. Él te acepta y el primer milagro que el Señor hace es perdonarte todos tus pecados, cerrarte el pasado, sellarte con el Espíritu Santo, anotar tu nombre en el Libro de la Vida y decirte: “Yo estoy contigo todos los días de tu vida hasta el fin del mundo y ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Nada te separará de mi amor y si confesás tus peca­dos Yo soy Fiel y Justo para perdonar tus pecados y limpiarte de toda maldad”. Todo cambio comienza con un cambio de mentalidad. ¡El cambio es poderoso! La gente puede reírse de vos, puede reírse de la Biblia, puede cuestionar tu fe, puede decir que te lavaron la cabeza, que te manipularon, que sos un tonto; pero cuando la gente ve el cambio en tu vida, eso no tiene discusión. Cuando una persona ve el cambio en tu corazón, ese es el testimonio más poderoso. Testimonio no es: “Me porto bien para que me vean los demás”, testimonio es el cambio que hace Jesús, o sea, el cambio de mentalidad. El Señor va a sacar tu mentalidad de víctima. Tu mentalidad de fracaso, de soledad, y religiosa tiene que cambiar, para que venga la mente de Cristo.

Dios me Meterá en Cambios.

Dios te meterá en situaciones nuevas, porque quiere cambiarte la mente para bien. David era un pastor ¿Qué tenía que hacer como pastor? Tenía que ir a tierra seca, buscar agua y comida, alimento para las ovejas; cuidarlas y recuperar las extravia­das del rebaño. Se levantaba al amanecer, sabía de memoria su trabajo; de pronto aparecían osos, que no lo dejaban dormir. Entonces David, tomaba la honda y mataba a los osos. David estaba cómodo, pero surgían molestias en medio de su trabajo. Un día, David se entera que Goliat estaba desafiando al pueblo de Israel, entonces va al encuentro del gigante y entiende algo: “Si Dios me usó con la honda para matar osos, entonces con la honda podré matar al gigante.” Los cambios de Dios son para despertar al valiente que está dentro tuyo. En cada cambio aprenderás cosas nuevas.

Nada se resuelve solo. Con deseo nada se resuelve. Las cosas se resuelven por de­cisión: o hacés las cosas o no las hacés. O sos de acción o sos de teoría. Hay gente que vive postergando y posterga su felicidad para el día de mañana. Pablo dice: “No, no. Miren, yo he aprendido a estar contento hoy. Dios me enseñó. Miren la Palabra: En todo he sido enseñado”, quiere decir: “aprender el secreto”. En otras palabras, Pablo dice: “Yo he aprendido el secreto para estar feliz en cada situa­ción”. Hay secretos de Dios, que El te va a enseñar en cada situación. Vos tenés que quebrar el espíritu de postergación, de decir: “Algún día lo haré”. “Mi mañana será de gloria”. Tenés que decir: “Yo voy a vivir hoy, el presente, que es el único regalo que tengo. Mi hoy es lo único que tengo”. Jesús dijo: “Viví tu hoy porque mañana nadie sabe. Basta a cada día su propio mal”.

En cierta ocasión Bill Cosby contó a los graduados de una universidad de Lousiana, cómo los refranes de su padre le ayudaron a obtener una “A “, la nota más alta que se podía conceder en el curso de filosofía de la universidad. La clase debatía la antigua cuestión: “¿El vaso está medio lleno o medio va­cío?” Cosby fue a su casa y se lo preguntó a su padre. Sin vacilar respondió: “Depende de si lo estás llenando o si te lo estás tomando.” Al día siguiente, Cosby repitió la respuesta de su padre durante la clase. Impresionó tanto a sus compañeros como al profesor, el cual le puso una “A”.

EL NEGOCIO DE DIOS ES CAMBIARTE. LOS CAMBIOS DE DIOS SON PARA DESPERTAR AL VALIENTE QUE ESTÁ DENTRO MÍO.

Extracto del libro “Mentalidad de Avivamiento”

Por Bernardo Stamateas

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