Jesús le dijo: “Escrito está”. Tenés que aprender a auto afirmarte vos mismo.

Autoestima.

La Nueva Era dice: “Soy lindo, soy lindo, lo puedo, lo puedo”, eso es auto afirmación humanística y es una copia falsa. La autoafirmación en la Biblia es repetir lo que Dios dice de vos: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Todos los días tenés que ca­minar con esta declaración: “Todo me saldrá bien” y hacerlo un hábito permanente. De nada sirve que en la iglesia lo declares y luego te olvides y no lo vivas. Muchas veces tenemos la rebaja automática: “No fue nada”, “Estudié igual que un montón de gente”, “Sí, hice un curso de informática, nada especial”, “Me fue bien porque tuve suerte”, “Mis notas no eran malas…” en vez de decir: “Mis notas eran buenas”.

El pino soporta un rayo que tiene el potencial energético para encender Nueva York en cinco minutos. Si el rayo cae en el pino, lo quema todo, pero vuelve a surgir porque el poder está en sus raíces; peor es la polilla porque lo destruye.

Hay gente que, como el pino, soporta cualquier prueba. Pero tiene la polilla de la auto rebaja. A la mujer se la ha criado para no llamar la atención, pues quien lo hace es “alocada”; en cambio al varón se lo educa para exponer sus logros. Muchas mujeres no saben cuidarse así mismas porque no les enseñaron. Aprendé a auto afirmarte, a bendecirte, porque si no nadie lo va a hacer por vos. Hablá bien de vos, hablá lo que Dios habla.

¿QUE VOZ ESTAS OYENDO? ¿QUIÉN TE DIJO QUE NO SE PUEDE?

Hay mentiras que están enquistadas en nuestra mente con un propósito, destruir lo que sos:

1º Mentira: Ser aprobado por los demás.

Algunas personas están obsesionadas buscando la aprobación de los demás. Una persona así termina siendo manipulable porque cuando el otro percibe que le interesa su aprobación, buscará chantajearla. Entonces se hace mendiga de afecto y lo único importante es que el otro la quiera o la apruebe.

1º Verdad: Ya estoy aprobada por Dios.

No tenés que buscar que nadie te apruebe porque Dios ya lo hizo.

2º Mentira: Escondernos en los demás.

Echarle la culpa a los demás destruye tu estima. Si vivís echando culpas vas a per­der tu estima.

2º Verdad: Tenés el control de tu vida.

Nadie puede controlar tus emociones, ni tus reacciones, ni robarte la alegría. Na­die puede hacerte sentir menos ni controlar tus pensamientos. ¡Dejá de echarle la culpa a los demás y recuperá el control remoto de tu vida!

3º Mentira: Lo que me pasa a mí no le pasa a nadie.

No creas que tus errores solamente los tenés vos, también los tiene otros.

3º Verdad: No te concentres en tus errores sino en lo que Dios está haciendo en tu vida.

4º Mentira: Nunca podré superar esta crisis.

Esa es otra mentira del diablo porque cuando pensas así, nunca vas a tener la esti­ma de un conquistador. Nuestra cultura es una cultura del sufrimiento: tenés que morir para que te quie­ran, idealizamos el sufrimiento.

4º Verdad: Tu crisis la vas a superar, no es eterna en Cristo.

Cuando tenés a Jesús en tu corazón Dios promete que tu dolor no te acompañará toda la vida. Cada vez que el diablo te ataca en un área es porque en esa área Dios ordenó una bendición.

5º Mentira: Necesito la felicitación de los demás para estar bien.

Mientras sigas buscando el reconocimiento, la mirada, la felicitación, el abrazo de los demás, siempre tendrás baja estima. Porque el que hoy te felicita mañana te puede ignorar.

5º Verdad: Tu estima no se construye con felicitaciones sino con fe.

La Palabra trae fe y cuanta más fe más estima; porque la fe es la energía del espíri­tu que te hace creerle a Dios para que tu autoestima se levante, por eso tenés que aumentar tu medida de fe.

6º Mentira: No necesito a nadie, soy independiente.

Cuando tenés baja estima no te sujetás a nadie, decís: “Voy cuando quiero”, “Mi pastor es Dios”, “No me van a obligar a ir a una barca”.

6º Verdad: Nos necesitamos porque la unidad interna significa victoria externa.

Cuando hemos logrado algo como iglesia fue porque nos pusimos de acuerdo.

Tenés que congregarte. No dejes que el enemigo te robe la comunión, porque si te aisla, te roba este principio espiritual.

CUANDO TENÉS A JESÚS EN TU CORAZÓN, DIOS TE PROMETE QUE TU DOLOR NO TE ACOMPAÑARA TODA LA VIDA.

Extracto del libro “Mentalidad de Avivamiento”

Por Bernardo Stamateas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre