Estudios Cristianos – Cristo el Mediador: Su Obra 3

 

Continuemos.

Miqueas 5:2.

Nuevamente usamos este versículo como texto de Navidad, pero observen otra vez que el Mesías venidero será «Señor (Soberano) en Israel».

 

Zacarías 6:13.

Este versículo une dos pensamientos: el Mesías venidero será Sacerdote y Rey.

 

Lucas 1:31-33.

El ángel hace la promesa a María de que el niño que nacerá de ella será un Salvador (su nombre será Jesús). El será Dios, y por su lado humano descenderá de la familia de David, Así pues, será Rey y Salvador.

 

Mateo 2:2.

Cuando los magos llegaron, estaban buscando al Rey de los Judíos.

 

Juan 1:49.

Natanael se dio cuenta de que Cristo era el Me­sías y Rey de los Judíos.

 

Lucas 19:37-38.

El Domingo de Ramos, el domingo antes de Pas­cua, durante un breve momento, Jesús fue procla­mado Rey.

 

Juan 18:37.

Cristo admite aquí delante de Pilatos que Él es Rey.

 

Juan 19:2-3, 12, 14-15, 19-22.

Cuando estaban burlándose de Jesús, lo hacían mofándose de su condición de Rey.

 

Hechos 17:7.

Después de su muerte y resurrección, los que le seguían continuaron enseñando que Jesús era Rey.

 

Cristo es Rey de Tres Maneras:

A. Cristo es cabeza sobre todas las cosas, ahora.

Mateo 28:18.

En este mismo momento todo poder es otorgado a Cristo en el cielo y en la tierra. Él es el Dios de la Providencia,

 

Efesios 1:20-22.

En este mismo momento Cristo a la diestra de Dios Padre es cabeza sobre todas las cosas. Él es ca­beza sobre todas las cosas para la iglesia. Por lo tanto, si hemos aceptado a Cristo como nuestro Salvador, no tenemos necesidad de temer. Él tie­ne todas las cosas en sus manos y hace que todo sea para nuestro bien (Romanos 8:28).

 

B. La Segunda Venida de Cristo.

Hebreos 2:8.

Llegará el momento en que Cristo gobernará en una forma distinta a la que Él rige ahora (Véase 1º Co.15:24-25).

 

Hechos 1:6-7.

Poco antes de la ascensión le preguntaron a Cristo cuándo establecería su Reino sobre la tierra. No dijo que jamás lo haría, sino que el momento no había llegado aún,

 

1 Timoteo 6:14-15.

Cuando Cristo vuelva nuevamente, lo hará en una nueva forma: como Rey de reyes y Señor de se­ñores.

 

Mateo 25:31-34.

Cuando Cristo retorne, juzgará como Rey.

 

Apocalipsis 17:14, 19:16.

Aquí, nuevamente, se nos enseña que cuando Cris­to vuelva será Rey de reyes y Señor de señores. La Biblia nos dice que entonces toda rodilla se doblará ante El (Filipenses 2:10-11). Esto no quie­re decir necesariamente que todas las rodillas desearán doblarse ante Él, pero lo harán por ne­cesidad ante la luz de su gloria, aun cuando el corazón pecaminoso de algunos esté todavía en rebeldía.

 

C. Rey de Nuestras Vidas.

Colosenses 1:13.

Cuando aceptamos a Cristo como nuestro Salva­dor damos el paso desde el poder de las tinieblas al Reino de Cristo. Por lo tanto, nosotros que he­mos aceptado a Cristo como nuestro Salvador estamos en su reino ahora.

 

Efesios 5:23-24.

Cristo es ahora Cabeza de la Iglesia, es decir, de aquellos que le han aceptado como su Salvador, y una vez que lo hemos hecho así, debemos obe­decerle.

 

Lucas 19:11-27.

En todo este pasaje Cristo nos enseña que, después de haberle aceptado como nuestro Salvador, somos responsables de servirle y deberemos responder por la forma en que lo hacemos. Si le servimos bien, entonces Él nos dirá: “Bien, buen siervo y fiel” (Mateo 25:21, 23),

Después que hemos tomado a Jesús como nuestro Salvador, hemos de hacerlo como Rey y Señor de nuestras vidas.

Se cuenta que cuando la reina Victoria era una niña, asistió a un concierto en el que se ejecutaba “El Mesías” de Haendel. Todos se pusieron de cuando la música vibró con “Rey de reyes, Señor señores”. Cuando Victoria también se levantó, otros que la acompañaban le hicieron la observación de que ella no debía ponerse de pie, pues era la reina. Victoria contestó: “Yo soy la reina de Inglaterra, pero Cristo es mi Rey de reyes y Señor de señores”.

Des­pués que hayamos aceptado a Cristo como nuestro Salvador, entonces, ciertamente, tal como Él es nuestro Profeta y Sacerdote, deberá ser en realidad nuestro Rey.

Extracto del libro “25 Estudios Bíblicos Básicos”

Por Francis A. Schaeffer

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