Predicaciones – El Significado del Señorío de Cristo 1

 

¿Qué significa, en la práctica, decir que Cristo es mi Señor? Si Cristo es mi Señor, Él es mi Kyrios, entonces yo tengo un compromiso con Él. Este compromiso significa:

 

1. Que Me Sujeto Incondicionalmente a su Autoridad, a su Voluntad.

Su voluntad viene a mí por su Palabra. Confesar a Cristo como Señor significa que me sujeto, y le obedezco a Él en mi vida, en todos los aspectos de mi vida. Esto significa que he renunciado al pecado, a la rebeldía, he renunciado a la independencia, a mis propios criterios y deseos. He renunciado a mi propia voluntad, a vivir como se me da la gana. Ahora mi vida está bajo autoridad, bajo la autoridad de Cristo, Él es mi Señor, Él manda en mi vida.

Abro su Palabra, la leo, no para “aprender Biblia”, sino para obedecerle a Él. Si me dice que no mienta, que hable siempre la verdad, y como es mi Señor, yo voy a hablar siempre la verdad, no voy a mentir. Si alguna vez, por el impulso, por la presión del momento, dije una mentira, ya tengo una conciencia que me molesta.

Como Él es mi Señor, me manda que vaya a confesar la mentira, y decir y aclarar la verdad y ordenar lo que hice fuera de su voluntad. Si Él me dice que no se ponga el sol sobre vuestro enojo, si estoy enojado, con bronca contra alguien, me dice que antes de acostarme, arregle el problema.

Y como Cristo es el que manda, yo le obedezco, estoy bajo autoridad. Él me dice que no hurte, no robe, no puedo llevarme a mi casa nada de la oficina o del trabajo. Tengo que ser respetuoso con los bienes ajenos. Si me dan algo para administrar, soy cuidadoso y fiel. Él es el que manda en mi vida, todo mi ser está bajo autoridad.

Yo no soy el que defino lo que está bien y lo que está mal, es Él el que define todas las cosas. Él me dice, en su Palabra, que ninguna palabra corrompida salga de mi boca. No puedo decir malas palabras, insultos, groserías, cosas que ofenden, que hieren o lastiman. Porque todo lo que sale de mi boca tiene que ser con gracia, como el Señor realmente quiere.

Y si alguna vez cometo la torpeza  de usar mi boca equivocadamente, ofender a alguien, insultar o decir una mala palabra: ¡Perdón Señor, tú eres el que manda! Tengo que practicar la confesión, la rectificación, la corrección, el arrepentimiento, y “enderezar”, porque Él es el que manda.

Si soy soltero, no puedo tener ninguna experiencia sexual. El sexo no es pecado, es santo y puro como Dios lo creó, pero lo reservó únicamente para el matrimonio. Este cuerpo no es mío, es del Kyrios, y yo tengo que hacer su voluntad. Estoy bajo autoridad, no me puedo acostar con una chica, ni la chica con un muchacho. No puedo tener relaciones sexuales con mi novia o con mi novio. Tengo que guardarme en santidad.

Si soy casado, hay una sola mujer con la que puedo tener intimidad sexual. No puedo siquiera desear otra mujer. Y como Cristo manda en mi vida, cuando algún deseo fuera de la voluntad de Dios quiere asomar, aflorar en mi corazón, tengo que hacer morir lo terrenal dentro mío, según su voluntad. Cualquier pensamiento que me quiera llevar hacia la concupiscencia y hacia el pecado, tengo que resistirlo. Estoy bajo la autoridad de Dios.

Estoy caminando por la calle, pasa frente mío una mujer provocadora, mal vestida, el Señor dice no mires, no la mires a ella. Él me habla por el Espíritu Santo, mientras esta mujer pasa y  todas las miradas van hacia ella. Y yo me doy el gusto de mirar hacia otro lado, decir en mi corazón: Eres mi Kyrios, yo quiero hacer tu voluntad. Esto no es un código de leyes.

(CONTINÚA…)

Por Pastor Jorge Himitian

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2 Comentarios

  1. Es una pena que se ponga negro la pantalla y no se pueda copiar algura frase de su mensaje. En cambio, los supuestos herejes (Mormones Testigos de Jehova etc. dejan copiar sus mensajes, pero los que supuestamente tienen la sana doctrna NO Es una pena

    • Hola Raul. ¡¡Bienvenido!! Sí, es una pena, yo soy el director de la página y a mí me pasa lo mismo. En fin… La vida sigue. Bendiciones.

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