Predicaciones – El Significado del Señorío de Cristo 4

 

Continuemos.

Reconocer que Él es el Señor, no es que yo soy el “señor” y me estoy haciendo el humilde, y le estoy dando lo que es mío a Él. ¡No! “Conoceréis  la verdad y la verdad os hará libres’. Y la verdad es que cuanto existe tiene un dueño.

Cuando naciste, ni dientes tenías. Todos los dientes que tenés ahora, ¿quién te los dio? El Señor. Y si no me crees lo que te estoy diciendo, un día van a sonar las campanas para ti. Y el dueño tuyo te va a decir: “Se acabó  tu tiempo”. ¿Qué te vas a llevar? Nada, todo tienes que dejar aquí. Nada, porque nada es tuyo, todo tiene un solo dueño.

Nosotros vivimos engañados, creemos que la casa es mía, la familia es mía, el auto es mío, el dinero es mío, el negocio, la fábrica, la empresa… ¡Mentira!

Pensá un momento en la comida que comés. Tanta tecnología, informática, modernización, globalización; todavía el hombre no pudo fabricar una sola comida ¿Pensaste eso alguna vez?

La leche, el queso, los animales, las hierbas, las verduras, las frutas… ¿de quién dependemos? Todavía nadie pudo hacer ningún alimento sintético que sirva para alimentar al hombre. ¡Dependemos de Dios! ¡Todo es de Él!

Si Él te quitará la respiración tres minutos, ¿qué pasaría contigo? Chau, fuiste. Te transformas en un cadáver. Y por más que te quieran tu mamá, tu marido, tu esposa, no te pueden aguantar  en casa ni tres días. Te tienen que enterrar… ¡Dios es el dador de todas las cosas!  ¡Nosotros somos necios!

Estamos engañándonos creyendo que somos poseedores de algo. No podemos ni siquiera respirar, ni fabricar aire, ni alimentos, ni agua, ni nada, todo es una gracia de Dios, todo tiene un dueño.

Por eso dijo Jesús: “El que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo”. Y si no es discípulo, no es nada.

Hacé un inventario de lo que tenés, firma abajo y decí: “Renuncio a todo”. Y poné ahí abajo: “El verdadero dueño de todo es Jesucristo”.

Y agregá: “Yo viví engañado, pensé que era dueño, estaba engañado, llegó la verdad a mi vida, la verdad de Dios. Y ahora soy libre”. ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios! ¡Bendito Señor! Tú eres el dueño de todas las cosas…

 

El Tesoro Escondido.

Pablo era un loco… Dice; “lo he perdido todo y lo tengo por basura…”. ¿Quieren qué les diga  lo que dice en el original griego? “Lo tengo por estiércol…” ¿Queda feo, no? Por eso, en esta traducción, pusieron “basura”, un poquito más disimulado. Pero en el original, Pablo dice estiércol.

Hermanos, comparativamente, toda la riqueza del mundo, todo lo que yo puedo obtener, todo lo que para mí era ganancia, comparado con Cristo, es estiércol. Tú di  “basura”, es más refinado, pero ya sabés a que se refiere Pablo ¿Amén? Porque, hermanos, no hay comparación.

Hay  uno que obtuvo todo lo que se podía obtener: riquezas, plata, oro, placeres, mujeres, fama, sabiduría, poder, reino, autoridad, manjares deleitosos, vivía en un palacio, ¿sabés como terminó diciendo…? “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”, dijo él, Salomón. Pero no descubrió el tesoro escondido. Y terminó mal este hombre, terminó mal.

Dios le dio sabiduría, le dio riquezas, le dio todo, y terminó casándose con paganas, construyendo templos por agradar a las mujeres que había tomado, construyendo ídolos a  Asera y a otros ídolos de aquellos países vecinos, paganos. No encontró el tesoro. ¡Pero Pablo lo encontró! ¿Tú también lo encontraste? ¡Eres un hombre feliz! ¡Eres afortunado!

El Reino de Dios es semejante a un tesoro escondido en el campo. Un hombre ¡descubrió el tesoro! Y fue y pagó y compró aquel campo.

¡El Reino de Dios es así! Hay un tesoro escondido en el Reino de Dios ¿Sabés cómo se llama ese tesoro? Jesucristo.

¿Cuánto te cuesta? Todo. Sí, todo. Pero el todo mío, el todo tuyo, son monedas, comparadas con el todo de Él. Lo que yo entrego es todo, y lo que Él me entrega es todo.

(CONTINÚA…)

Por Pastor Jorge Himitian

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