“Digan a la hija de Sion: ‘Mira, tu rey viene a ti, humilde y montado en un burro, en un burrito, cría de una bestia de carga'”(Mateo 21:5)

“El reino de los cielos es como un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo” “¡Cuán imponente es el Señor Altísimo, el gran rey de toda la tierra!” (Salmo 47:2)

“…que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu co­razón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo”(Romanos 10:9)

“…y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:11)

3. El Principio del dominio del reino: el dominio de un rey es el territorio sobre el cual él ejerce su autoridad, control y dominio. El rey posee su dominio y puede expandirlo o extenderlo por el poder de su fuerza. La riqueza del dominio determina la gloria del rey. Cuando el rey impacta el dominio con su influencia, se le llama “su reino”. El rey puede de­legar autoridad a otros para compartir el gobierno y la administración de su dominio.

“…su dominio es eterno; su reino permanece para siempre. Ninguno de los pueblos de la tierra merece ser tomado en cuenta. Dios hace lo que quiere con los poderes celestiales y con los pueblos de la tierra. No hay quien se oponga a su poder ni quien le pida cuentas de sus actos”(Daniel 4:34-35)

4. El Principio de la constitución del reino: la constitución de un reino es la voluntad, la intención, los deseos y los propósitos documentados por parte del rey para sus ciudadanos y su reino.

“Puesto que la palabra del rey tiene autoridad, ¿quién puede pedirle cuentas? El que acata sus órdenes no sufrirá daño alguno. El corazón sabio sabe cuándo y cómo acatarlas”(Eclesiastés 8:4-5)

“En tus decretos hallo mi deleite, y jamás olvidaré tu palabra”(Salmo 119:16)

“Tu palabra, Señor es eterna, y está firme en los cielos. Tu fidelidad per­manece para siempre; estableciste la tierra, y quedó firme. Todo subsiste hoy, conforme a tus decretos, porque todo está a tu servicio. Si tu ley no fuera mi regocijo, la aflicción habría acabado conmigo, jamás me olvi­daré de tus preceptos, pues con ellos me has dado vida” (Salmo 119:89-93)

“Jesús le respondió: -Escrito está: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios'”(Mateo 4:4)

5. El Principio de la ley del reino: la ley del reino es la palabra proclamada, los decretos y edictos del rey, y esas leyes determinan las normas y los preceptos mediante los cuales el reino es gobernado.

“Y si obedecemos fielmente todos estos mandamientos ante el Señor nuestro Dios, tal como nos lo ha ordenado, entonces seremos justos”(Deuteronomio 6:25)

“La ley del Señor es perfecta: infunde nuevo aliento. El mandato del Señor es digno de confianza: da sabiduría al sencillo. Los preceptos del Señor son rectos: traen alegría al corazón. El mandamiento del Señor es claro: da luz a los ojos”(Salmo 19:7-8)

“Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata”(Salmo 119:72)

“Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido”(Mateo 5:18)

6. El Principio de las llaves del reino: las llaves de un reino son los princi­pios, los preceptos, las leyes y los sistemas por los cuales el reino funcio­na. Las llaves deben ser aprendidas y aplicadas por los ciudadanos para poder apropiarse de los beneficios y privilegios de ese reino.

“Te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”(Mateo 16:19)

Extracto del libro Redescubriendo el Reino

Por Myles Munroe

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