Estudios Bíblicos – Myles Munroe EL NACIMIENTO DEL REINO

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EL ESPÍRITU DE DOMINIO

La motivación más poderosa en el corazón del hombre es la persecución del poder. ¿Por qué es tan poderoso en la humanidad el deseo de controlar nuestro medio y nuestras circunstancias? La respuesta se halla en la natura­leza misma y el corazón del espíritu humano. El hombre fue creado para ejercer poder y fue diseñado para manejarlo. El propósito impulsor para la creación de la especie humana fue dominar la Tierra y sus recursos, como resultado de los deseos del Creador de extender su soberanía desde el plano sobrenatural hacia el físico. Su plan fue el de hacer esto a través de una familia de hijos espirituales a la que Él llamaría sus hijos. El registro de este acto creativo se encuentra en Génesis 1:26-27.

Esta manifestación es la primera declaración de la intención de Dios para usted y para mí, y abarca el propósito total, la tarea, el potencial, la pasión y el diseño del hombre como entidad. Esta manifestación es la llave de los deseos naturales del hombre, el sentido de propósito y de satisfacción en la vida. Hay una cantidad de principios vitales incluidos en esta primera de­claración de misión de Dios, respecto a la creación del hombre, que deben ser examinados cuidadosamente:

1. El hombre fue tanto creado como hecho. Estas dos palabras son im­portantes y bien diferentes en el idioma original hebreo. La palabra creó proviene del hebreo bara, que significa crear de la nada. Y la palabra hagamos proviene del término hebreo asa que significa formar de algo que ya está creado. Por lo tanto, el hombre es la integración de las partes que fueron creadas de la nada y las cosas que y las cosas que ya estaban hechas. Este misterio describe la procedencia del espíritu del desde el Espíritu de Dios, por lo cual el hombre es un componente de la naturaleza, los atributos y las características de su fuente, que es Dios el Creador. Esta verdad es vital a la hora de hablar del espíritu de dominio en la humanidad. También vale la pena entender en este punto que la palabra usada para “fuente” en el idioma original hebreo, es el término abba, que se traduce como “padre”. Esa es la razón por la que Dios es considerado el “padre” de toda la humanidad. Él fue la fuente de la cual procedemos todos nosotros, y por eso, poseemos su naturaleza y semejanza.

2. El hombre fue hecho a la imagen de Dios. La palabra imagen aquí no se refiere a la semejanza física, sino que se traduce de las palabras hebreas tselem y demut, que significan naturaleza esencial, copia, ca­racterísticas y esencia. Esto denota que el hombre como ser espiritual es una expresión de la naturaleza moral y espiritual de Dios, y sus atributos lo hacen “semejante a Dios”, ubicando a Dios por encima de toda creación terrenal. En esencia, el hombre fue creado por Dios, en la categoría de dios y le fue dada la responsabilidad de ejercitar esa cualidad de agente de Dios en la Tierra.

3. Dios creó al hombre. Esta palabra hombre es importante, ya que no se refiere al género como si fuera varón, sino que es el nombre dado por el Creador a las especies de espíritus que procedieron del suyo. Básicamen­te, el término hombre gramaticalmente es plural, y ese fue el nombre dado a las especies con espíritu. También es importante observar que los espíritus no tienen género, y por eso el término hombre no es ni femeni­no ni masculino, sino que se refiere puramente al espíritu.

4. El Creador dijo que “ellos” tengan dominio sobre la Tierra. Esta decla­ración es más crítica aún y contiene el secreto de la transferencia de poder y autoridad de Dios al hombre, del cielo a la Tierra, y del mundo invisible al visible. Este es el fundamento de la delegación divina al hombre de la responsabilidad de administrar y gobernar la Tierra. Es importante, ya que la naturaleza de santidad e integridad de Dios no le permite violar sus propias palabras. Por lo tanto, cuando Dios dijo esto, estableció las con­diciones de su relación con la Tierra a través de la humanidad. Él no dijo “que nosotros tengamos dominio sobre la Tierra, y eso le hubiera otor­gado acceso legítimo a ella sin referencia a la humanidad, sino que me­diante estas palabras, estableció a la humanidad como la única autoridad legal sobre la Tierra, con el poder de abogados para actuar en representa­ción de Él. Tal vez esta sea la razón por la que Dios nunca ha hecho nada sobre la Tierra sin la cooperación de una entidad humana y sea también la razón de su necesidad de entrar en la raza humana como hombre. Como consecuencia, Jesús -el hombre- hizo a Cristo -el Dios- legítimo sobre la Tierra. Este es el poder que la humanidad tiene sobre el planeta.

5. Que ellos tengan dominio. Este es el principio más fundamental para entender la naturaleza y los deseos del hombre. Aquí el Creador expresa clara y enfáticamente por qué creó al hombre. Esta declaración no deja sombra de dudas respecto de lo que lo motivó a crearlo y de sus expec­tativas sobre el comportamiento de la raza. También establece la misión del hombre y la norma del éxito para su existencia. La palabra dominio echa los cimientos del concepto del Reino, al relacionarse con el propó­sito y plan de Dios para la especie humana.

6. Sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, la Tierra y todo lo que repta sobre el suelo. Esta declaración es crucial en tanto define la naturaleza y los límites del gobierno de la humanidad. Es interesante ob­servar que la entidad humana no está incluida en el contexto del domi­nio del hombre. Eso implica que Dios el Creador nunca tuvo la intención de que el hombre reinara sobre o dominara a los de su propia clase, sino en cambio, que lo hiciera sobre la creación y los recursos de la Tierra.

Extracto del libro Redescubriendo el Reino

Por Myles Munroe

Lee ¿Qué es el Dominio?

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