Dios, entonces, es el Rey tanto de la dimensión invisible como de la vi­sible, es decir, del mundo espiritual y del universo físico. Él es El-Shaddai, Dios todopoderoso, el Soberano que establece las normas en el cielo y en la Tierra. Vive y gobierna sobre el plano de lo invisible y es el Creador y dueño de lo visible, en donde también creó a los seres humanos para gobernar bajo su autoridad como corregentes de la Tierra. Como Rey de todo, Dios es quien fija las normas, el que establece las reglas, y el Juez de todas las cosas. Eso es lo que significa ser Rey.

Un rey no puede ser rey a menos que tenga algo sobre lo que reinar. Es imposible ser rey sobre la nada. Antes que todo fuera, Él era. Pero, en el sentido estricto de la palabra, Dios no fue un rey hasta que creó un mundo sobre el cual reinar. Hasta ese momento, Él era solo Dios -omnisciente y omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres en uno, completo, entero y contenido en sí mismo- que estaba parado sobre la nada de la esquina de ningún lugar. Entonces, de acuerdo a su naturaleza, creó primero una esfera espiritual y luego una física.

Si Dios se hallaba completo dentro de sí mismo, ¿entonces por qué creó el universo y todo lo que en él hay, tanto lo visible como lo invisible? Lo hizo por su propio placer y porque por naturaleza Él es un Creador. Crear es para Él su expresión natural. Luego de completar su creación, el Crea­dor se convirtió en el Rey de esa obra, porque ahora tenía una dimensión sobre la cual gobernar. “Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fue­ron creadas” (Apocalipsis 4:11)

EL REY Y SU ESFERA DE DOMINIO

Se llama esfera de dominio a todo sobre lo que un rey gobierna. Sin un domi­nio, el título de “rey” tendría poco significado o poco peso. No puede haber presidente sin un país ni primer ministro sin una nación; cada gobernante debe tener un ámbito sobre el cual ejercer su gobierno. A diferencia de los gobernantes humanos que obtienen su dominio por elección, subterfugio o conquista, Dios creó su propia esfera de dominio y nunca será destronado. Nunca habrá un golpe de estado en el Reino de los cielos.

Un reino es el “dominio del rey”, la dimensión sobre la cual el rey gobier­na con completa soberanía. La Biblia dice que Dios creó todas las cosas, y sin Él nada de lo creado llegó a existir (Juan 1:3). Todo lo que Dios creó es su propiedad por derecho de creación. Como creó todo, todo le pertenece a Él. Por lo tanto, su esfera de dominio se extiende infinitamente en toda dirección porque no hay lugar en la Tierra o en los cielos que no sea abarcado por Él o en donde su presencia no habite.

EL HOMBRE FUE CREADO PARA DOMINIO

Dios es Rey sobre todo lo que existe, ya sea visible o invisible. Desde su trono en el cielo, Él reina en gloria y majestad sobre el plano espiritual invisible. Sin embargo, su reinado sobre el dominio físico adopta una forma diferente. En vez de reinar directamente, Dios escogió desde el mismísimo comienzo ejercer su autoridad real en la Tierra a través de los enviados humanos creados a su imagen para gobernarla en su nombre, como sus representantes.

El propósito y el plan de Dios para la humanidad están claramente reve­lados en el primer capítulo de Génesis: “Y dijo: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo.» Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó, y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométan­la; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo” (Génesis 1:26-28)

Dios creó al hombre porque deseó que alguien reine sobre el plano fí­sico que Él había creado. En esta versión de La Biblia, se utiliza la palabra dominio, (que significa más bien “esfera o ámbito de dominio”), la cual está relacionada con el verbo dominar. Los seres humanos fueron creados para ejercer dominio sobre la Tierra y todas sus criaturas. La Tierra es la esfera de dominio para el gobierno de la humanidad. “Que reciban bendiciones del Señor, creador del cielo y de la tierra. Los cielos le pertenecen al Señor pero a la humanidad le ha dado la tierra. Los muertos no alaban al Señor, ninguno de los que bajan al cielo” (Salmos 115:15-17).

Extracto del libro Redescubriendo el Reino

Por Myles Munroe

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