Estudios Cristianos – Victoria Ante el Enemigo 1

 

1. Introducción.

Santiago 4:7. “Some­teos, pues, a Dios, resistid al diablo y huirá de vosotros”. El diablo huirá solamen­te si nos sometemos a la autoridad de Dios. ¿Qué es someterse a la autoridad de Dios? Es someterse a la “cadena de mando” instituida por él. Es decir:

1º. Someterse a la autoridad del Espíritu Santo para que seamos santificados en las tres áreas de nuestras vidas física, psíquica y espiritual (p.ej. 1 Tesalonicenses 5:23)

2º. Someterse a la autoridad de las Sagradas Escrituras, porque ignorarlas es caer en el error (Mateo 22:29).

3º. Someterse a la autoridad de la Iglesia, porque no escucharla es que­dar fuera de la comunión como “gentil y publicano” (Mateo l8:l7, lº Corintios 10:32, 1º Timoteo 3:l5).

4º. Someterse a la autoridad de los pastores, que tienen esa autoridad por el don recibido a través de la imposición de manos (lº Timoteo 4:14, 2º Timoteo 1:6). Pablo también dice al pastor Tito: “Esto habla, y exhorta, y reprende con toda autoridad, Nadie te menosprecia” (Tito 2:15)

5°. Someterse a la “cadena de mandos” en cuanto a familia (Efesios 5:21 hasta 6:4, Colosenses 3:18-21, 1º Pedro 3:1-7), al trabajo (Efesios 6:5-9, Colosenses 3:22 a 4:1) y a gobiernos (Romanos 13: 1-2). Estos dos últimos conceptos, trabajo-gobiernos, se resumen en la 1º Pedro 2:13-25.

Si no hay obediencia al régimen de autoridad instituido por Dios, todo in­tento de resistir al demonio será siempre una lucha larga, agotadora, estéril, triste, que invariablemente terminará en fracaso. Más todavía: el demonio le creará a Ud. una serie de conflictos emocionales y aun problemas físicos, tratando de incitarlo a toda clase de sentimientos pecaminosos (celos, envidias, rencores, odios, agresividad, malos deseos, depresiones, etcétera). Ud. no será poseído por el demonio, pero desde afuera los demonios lo empujarán hacia el orgullo espiritual, o hacia el carácter agrio, o hacia un estado de frustración y de reacciones carnales. ¡Cuidado! Satanás puede atar sus emociones y quitarle el verdadero gozo.

Hay muchos cristianos que, en ese terreno, están perturbados por el Diablo, se sienten permanentemente “nerviosos” e incómodos, sin darse cuenta del origen satánico de sus desajustes psicológicos. ¡Sométase a toda la “cadena de mando” instituida por la autoridad de Dios y entonces Ud. se sentirá de veras dentro del orden y la sana disciplina del ejército del Señor y podrá enfrentar victoriosamente al enemigo! (1º Pedro 5:8-9). ¡Firmes en la fe!

 

2. Reconociendo la Presencia de las Huestes de Maldad.

A. 1º Pedro 5:8-9. “Sed sobrios”. Según el erudito Kenneth S. Wuest, quiere decir en griego: “Tened buen control de vuestra mente” (“controlad vuestras emociones”). Esta clase de sobriedad impide obsesiones, evita que imaginemos la presencia de demonios y nos dejemos llevar por crisis místicas. Para resistir a Satanás hay que tener dominio propio, serenidad, calma, buen ajuste psicológico. Por ello… “ser sobrios”. Es peli­groso apresurarse a creer que toda persona con alguna “rareza” o con alguna enfermedad está endemoniada. La precipitación es mala consejera y puede conducir al error.

B. Hay, generalmente hablando, dos pasos en el proceso que lleva a una persona a que­dar sujeta al poder demoníaco:

1º. Juan 13:2, la influencia.

2º. Juan 13:27, la pose­sión (o sujeción de la persona al dominio satánico).

Al primer aspecto están expuestos todos los seres humanos, inclusive los cristianos, y abarca perturbaciones y ataduras de toda índole. Y al segundo aspecto solamente están expuestos los inconversos, ya que en ellos no mora el Espíritu Santo y por eso pueden caer bajo posesión demoníaca.

(CONTINÚA…)

Por Dr. Merril F. Unger y Dr. Lewis Sperry Chafer

Adaptado por Samuel O. Libert

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