octubre 31, 2011
Evangelismo – CORAZÓN DE DIAMANTE
Tratado EvangelÃstico – Corazón de Diamante
Y pusieron su corazón como diamante, para no oÃr la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su espÃritu… (ZacarÃas 7:12).
El diamante es la sustancia más dura del mundo que se conoce. Este puede rayar fácilmente un vidrio plano, o sacar chispas contra un metal. Para tallarlo, y darle forma, se utiliza “otro diamante”, ya que es tan duro, que se hace difÃcil, utilizar metales u otro material para producirle un desgaste. PodrÃa decirse que el diamante, es mecánicamente, un material casi inmutable… no se desgasta, no se oxida, siempre queda igual. Por eso la Biblia compara al corazón del hombre endurecido por el pecado, con un diamante.
Muchos han tomado la decisión de poner, su corazón como “diamante”, y se han dicho a sà mismo: -A mi nada me va a cambiar, ni afectar, siempre pensaré igual… -No me vengan a hablar de Dios…! Soy lo suficientemente resistente, y fuerte, para no depender de nadie. ! Es decir, desarrollan una “dureza interior” que se enfoca al rechazo de cualquier cosa que tenga que ver con Dios, y con Su Palabra.
No es que tenÃan ya un corazón de “diamante”… sino que la Biblia dice que: “pusieron su corazón como diamante”. Es el caso de un alma que ya estaba endurecida, pero que ahora, por medio de una decisión consciente, se rebela abiertamente contra Dios. Dios sigue enviando a esta humanidad, cada dÃa, el mensaje de salvación en Jesucristo. Nos dice la Biblia que el corazón de Cristo en la cruz fue como “cera”, que se derretÃa, dentro de él… “Mi corazón fue como cera, Desliéndose en medio de mis entrañas…” (Salmos 22:14). El corazón del Salvador, se funde cual blanda cera, por amor y compasión de ti.
Estimado amigo/a:
Dios testifica que su corazón es blando para contigo. Su corazón como cera fue fundido en la cruz del calvario. El vino a buscar a los “endurecidos de corazón”, aquel corazón que cual diamante, brilla orgullosamente, pero que en sà mismo solo es un trozo de cristal frÃo y sin vida.
¿Querrás entregar en el dÃa de hoy tu duro corazón…? El diamante es una piedra preciosa… pero tener un corazón de dicho material, no sirve para la vida. Es necesario un corazón, que tenga latidos, que esté vivo. Es necesario un alma perdonada por Dios, lavada por la sangre de Cristo, para tener vida interior…
Un corazón vivo… o un corazón duro y muerto. ¿Con cuál te quedarás?
Y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne (Ezequiel 36:26).
Por Alejandro D. Riff
Tomado de 50 Tratados EvangelÃsticos. Volumen 1.
NOTA: Dice textualmente el autor: “DE LIBRE DISTRIBUCIÓN. Tiene el permiso para la replicación de cada folleto en forma libre, para ser repartido, en forma impresa (Para la tarea de evangelización a nivel personal, o de iglesia).
Publicado por: Edgardo Tosoni
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