principios-biblicosEvangelismo – Principios Bíblicos Para Cambiar el Clima Espiritual de Su Ciudad 3

 

Continuemos.

El siguiente es otro testimonio extraordinario de esa semana. Doug estaba en su departamento esperando que comience la transmisión de radio sobre la santificación del hogar. Cinco minutos luego, el ex -hijo de Doug golpeó la puerta, entró al departamento y empezó a descargar una letanía de dolor causada por fracaso tras fracaso.

Varios años antes, Doug se había casado con una mujer que ya tenía un hijo de su matrimonio anterior y Doug lo adoptó como si fuera propio. Lamentablemente este matrimonio se divorció y Doug renunció a la adopción, lo cual destrozó al joven y pasaron once años sin volver a verse.

Doug guió al joven al Señor pero luego se dio cuenta de que el no habría llegado a este punto si Doug no lo hubiese rechazado. Inmediatamente le pidió perdón. El ex-hijo lo perdonó y con voz temblorosa también le pidió perdón por sus propios pecados cometidos en contra de Doug como venganza. Muy conmovido, Doug lo perdonó y ambos se abrazaron, mientras lágrimas corrían por sus mejillas. Es este momento tan especial el joven le pregunto a Doug si podía volver a ser su hijo. Doug asintió y en ese mismo instante, en oración, volvió a adoptar al joven. Luego oraron juntos para que también el hijo biológico de Doug recibiera al Señor. La semana siguiente, el hijo de Doug lo llamó para ir con él a una reunión evangelística, donde recibió al Señor públicamente.

Cada uno de estos casos representa un derramamiento extraor­dinario del poder de Dios, algo raramente visto en nuestro mundo post-moderno y neopagano. La razón por la cual se producen estos hechos es que el clima espiritual sobre la ciudad ha cambiado. Cuando el clima espiritual cambia para bien, el mismo cambio se empieza a producir en toda la gente y las cosas de la ciudad.

 

Nos vemos en la Feria de Oración.

En San Nicolás, donde este proceso de una semana se hizo por primera vez, nos reunimos un miércoles a la mañana con los pastores para hablar de la estrategia, y el Señor nos instruyó específicamente para que nos concentráramos en hablar paz para cada por la cual pasáramos exclusivamente. Al final del día habíamos caminado orando y hablando paz por toda la ciudad. Cada hogar había sido bendecido y había una invitación debajo de cada puerta, para que la gente asista a la Feria de Oración que se haría el sábado siguiente.

La mañana de la Feria de Oración, fuimos casa por casa anunciando que este era el año favorable del Señor. Les dijimos que “favorable” significa que Dios quiere hacerles un favor. Cuando preguntamos si necesitaban un favor, la mayoría de la gente dijo que si. Luego les mostramos la página del diario local, que anunciaba la Feria de Oración, con un cupón que podía usar para entrar libremente y recibir toda la oración que necesitaran!

A las 3 de la tarde comenzaron a converger en la Feria de Oración. Muchas personas trajeron sus cupones y pidieron información en la entrada. Dependiendo de sus necesidades, intercesores o pastores oraron por ellos. Dios tocó tantas vidas a través del parque, y tan pronto como ellos sintieron el poder de Dios, quisieron conocer más sobre Jesús. Muchos recibieron al Señor allí mismo.

Cuando esa histórica semana llegó a su fin, le pedí al Señor que me mostrara la base bíblica del cambio tan dramático que experimen­tamos con el clima espiritual. El me llevó al Evangelio de Lucas, donde yo noté dos clases diferentes de clima durante el tiempo del ministerio de Jesús. Los primeros 9 capítulos de Lucas muestran un clima hostil en la tierra; los últimos 15 describen un clima espiritual favorable en gran medida. El cambio de clima y las razones del mismo son muy importantes para el tema que estamos tratando.

 

Clima Hostil.

En los comienzos del ministerio de Jesús el clima de Galilea y Judea era tan poco favorable que llegó un momento en que Jesús parecía alguien que quería abandonar todo. Él le dijo a Sus discípulos, ¡Oh, generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros, y os he de soportar? (Lucas 9:41). Obviamente, Jesús estaba bastante frustrado y descontento con ellos.

En el capítulo siguiente, sin embargo, Él se sintió completamente diferente: “En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu” (Lucas 10:21), y comenzó a alabar a Dios por lo que habían hecho sus discípulos.

Si examinamos cuidadosamente estas dos fases del ministerio terrenal de Jesús, encontraremos la clave para cambiar el clima espiritual sobre nuestras ciudades. Primero vamos a ver cómo el clima espiritual fue empeorando progresivamente a tal punto que llegó a ser casi insoportable para nuestro Señor.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Mi Ciudad, Ciudad de Dios”

Por Edgardo Silvoso

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