milagros-señales-maravillasEvangelismo – Milagros, Señales, Maravillas… 2

 

Continuemos.

Si Cristo no puede hacer milagros hoy, ¿por qué llamarlo Dios? Y si Dios no puede hacer milagros, ¿cómo podríamos decir que Él es amor? Yo oro al Señor que mientras Usted lee este capítulo, todas las experiencias sobrenaturales que he vivido y que he plasmado aquí ocurran igualmente en su vida; pido que usted reciba un milagro creativo, una sanidad, y que luego vaya a llevarles a otros lo mismo que recibió.

Dios está desatando los más extraordinarios milagros, se­ñales y maravillas que jamás la tierra haya visto. Cada uno de esos milagros va a impactar una ciudad, una nación e incluso continentes, tal como ocurrió en el libro de los Hechos. Esto causará que la gente doble sus rodillas ante Jesucristo y creen que Él es el Señor. Con el fin de entender mejor algunos puntos acerca de lo sobrenatural, definamos ciertas palabras que resultan fundamentales; además, veamos la diferencia que existo entre ellas.

 

2. ¿Qué Es Sanidad?

En el griego del Nuevo Testamento existen varias palabras para describir sanidad, aunque tres son las principales.

  • La primera es iasis que se refiere al acto de sanar o curar. He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones (ia­sis) hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra (Lucas 13:32)
  • La segunda es therapeúo, que significa curar, pero también honrar y adorar, de aquí deriva la voz en español terapia. Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que ne­cesitaban ser curados (therapeúo) (Lucas 9:11)
  • La tercera palabra es iáomai que es un término mucha más completo, pues no sólo significa curar o sanar físicamente, sino que incluye ser libre de pecados o ser salvo; ése era el ministerio de Jesús, tal como lo podemos ver en el verso de abajo. Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bie­nes y sanando (iáomai) a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él (Hechos 10:38)

El siguiente es un testimonio de la obra completa de Dios:

Durante una jornada de testimonios en nuestra iglesia, pasó al altar una mujer a quien los médicos le habían diagnosti­cado una enfermedad autoinmune que atacaba todo su sistema, especialmente el hígado. La mujer sufría sangrados espontáneos y el médico le había dicho que corría riesgo de muerte, que la diabetes y las diálisis formarían parte de su rutina de por vida. Como parte del tratamiento, llegaron a hacerle transfusiones de hasta trescientas bolsas de sangre. Cuando oramos por ella en la iglesia, Dios hizo un milagro extraordinario. Pronto la mujer empezó a mejorar, a los pocos días comenzó a caminar y hoy cuenta entre sonrisas que volvió a nacer. Cuando vino a dar su testimonio, trajo los documentos médicos que demuestran que estuvo enferma y sin esperanza, hasta que el poder de Dios la sanó de forma sobrenatural. Hoy recuerda que los pronósticos médicos le decían que de esa enfermedad nadie se salva. “¡Pero yo estoy viva!”, afirma sonriendo. “¡Dios me sanó!”.

Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán (Marcos 16:18)

Conozco creyentes que saben mucho acerca del aguijón de Pablo (2 Corintios 12:7), la sarna de Job (Job 2:7), el dolor de estómago de Timoteo (1 Timoteo 5:23) y mucho más. Algunos piensan que la enfermedad es un castigo de Dios o que sufrir una enfermedad es para glorificar a Dios —lo cual no es bíblico—; muy pocos, sin embargo, pueden citar versícu­los bíblicos que hablen de sanidad. Esto se debe a que nosotros los predicadores no hemos enseñado acerca del tema. Otros usan la Palabra para justificar una enfermedad. Hermanos, si no enseñamos acerca de lo sobrenatural de Dios, no habrá fe en el pueblo para creer en milagros y los incrédulos no serán persuadidos.

Conforme a la Escritura, todo poder de la enfermedad fue roto por Cristo hace más de dos mil años atrás, en la cruz. Si esto es así, ¿por qué hay tanta gente enferma? Realmente, la enfermedad expiró el día que Jesús pagó por completo por nuestras iniquidades en la cruz del Calvario; por tanto, es ile­gal que esté en nuestro organismo. La sanidad no es sólo un don divino, también es un derecho legal; sin embargo, la iglesia busca más el don que el derecho.

La sanidad es un derecho legal del creyente para él y para impartírselo a otros.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Cómo Caminar en el Poder Sobrenatural de Dios”

Por Guillermo Maldonado

Lee Milagros, Señales, Maravillas… 3

Lee Milagros, Señales, Maravillas… 4

Lee Milagros, Señales, Maravillas… 5

Lee Milagros, Señales, Maravillas… 6

Lee Milagros, Señales, Maravillas… 7

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre