milagros-señales-maravillasEvangelismo – Milagros, Señales, Maravillas… 3

 

Continuemos.

3. ¿Qué Es Un Milagro?

El término milagro proviene de la palabra griega dunamis, que traducida literalmente significa “obras de poder”; es de­cir, hechos que manifiestan el poder sobrenatural de Dios. Los milagros son visibles, instantáneos y suceden de repente. Un milagro es la intervención repentina de Dios en el curso normal de la vida de una persona, que interrumpe las leyes naturales del tiempo, el espacio y la materia.

Con todo, las señales de apóstol han sido hechas en­tre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros (2 Corintios 12:12)

El testimonio que aparece a continuación muestra irrefutablemente las obras de poder que hace Dios:

Estaba ministrando en El Salvador frente a unos 1.500 líderes, cuando de repente, la gloria de Dios cayó y varias personal vieron la nube de Su gloria dentro del auditorio. Cuando la gloria de Dios se manifiesta, milagros suceden aún sin necesidad de oración; estos ocurren no por la unción, sino porque Dios mismo está obrando los milagros a Su completa voluntad. Había entre los presentes, una doctora a la cual unos años antes le habían  extirpado un oído por completo, incluyendo todo el aparato auditivo; más aún, le habían cerrado el orificio de la oreja. Bajo ese  cuadro, es clínicamente imposible que ella pudiera escuchar por ese lado. Sin embargo, en medio de la gloria de Dios, la mujer su­bió al altar llorando de gozo para testificar la grandeza del poder de Dios. ¡Puedo oír por el oído extirpado! ¡Sin aparato auditivo! Nadie mejor que ella, como médico, para dar fe que había ocurri­do un milagro, ya que científicamente era imposible que estuviera oyendo. ¡Dios le creó un órgano auditivo nuevo! Todo ocurrió en medio de Su presencia de gloria. ¡Qué grande es nuestro Dios!

 

4. ¿Cuál es la Diferencia Entre Sanidad y Milagro?

Un milagro toma lugar instantáneamente, es notorio a los sentidos; en cambio, la sanidad es progresiva. Por eso, el mila­gro produce un cambio que va más allá de la sanidad. En los testimonios previos pudimos ver por ejemplo, que Dios restauró el funcionamiento del sistema sanguíneo, eso es sanidad; en cambio en el milagro, Dios creó algo que no existía físicamente era el cuerpo de una persona. ¿Quién necesita un milagro?

Todo el mundo quiere un milagro porque la humanidad clama por un Dios vivo. El deseo por los milagros no es una señal de ig­norancia, sino que revela el intenso deseo de tocar al Dios invisible y verlo en acción. Hay quienes aseguran que la educación lomará el lugar de los milagros, que no los vamos a necesitar. Sin embargo, la educación, por buena que sea, nunca podrá eliminar el deseo por lo sobrenatural. Un milagro hecho en el nombre de Jesús es más valioso que un año de teoría académica.

Éste es un poderoso testimonio que muestra la milagrosa intervención de Dios:

Éste es un caso sucedido en México. Subió al altar a testi­ficar un niño de 15 años acompañado de su madre. Había lle­gado al auditorio en silla de ruedas porque no podía caminar. Los doctores lo habían desahuciado debido a una insuficiencia renal crónica, que es una condición que hace que los riñones dejen de funcionar. Clínicamente, el niño tenía su corazón demasiado grande, su hígado muy pequeño, sus riñones completamente afectados, y su crecimiento se había detenido a causa de la enfermedad. Cuando el niño subió al altar no cesaba de llorar, y cuando le pregunté, “Hijo ¿por qué lloras?”, su res­puesta fue: “Lloro de felicidad, porque antes iba a morir y Dios me sanó”. Él y su madre habían venido de un pequeño pueblo ubicado a dos horas de camino, gracias a la ayuda de amigo» que oraban para que Dios hiciera un milagro. Y allí estaba el niño, dando su testimonio al mundo. Lloraba de felicidad al saber que Dios había hecho un milagro poderoso en su vida. ¡Lo había sanado! Ya no tendría que usar más la silla de rueda», ¡Tenía vida! Su corazón latía normal y sus riñones fueron creados nuevos. Cuando le pregunté a la mamá lo que sentía, ella contesto: “El mejor doctor sanó a mi hijo que estaba desahuciado”. ¡Dios lo sanó!

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Cómo Caminar en el Poder Sobrenatural de Dios”

Por Guillermo Maldonado

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