milagros-señales-maravillasEvangelismo – Milagros, Señales, Maravillas… 5

 

Continuemos.

La diferencia entre una señal y las maravillas, es que la señal indica o apunta a algo o alguien específico, tiene un des­tino o destinatario, en este caso Jesús; en cambio, las maravi­llas testifican de Jesús y apelan a la imaginación, el intelecto y el corazón del observador; lo sensibilizan causándole espanto y asombro para que reciba el evangelio.

Veamos un testimonio que ilustra una asombrosa maravilla:

Mientras ministraba en el Sports Arena de Los Ángeles, California, con unas diez mil personas en los asientos, la gloria y el poder de Dios cayeron y empezó a manifestarse el fuego de Su presencia, a tal grado que la gente sentía que se quemaba. De repente, entre la multitud, un hombre comenzó a gritar y saltar. Cuando llegó a la plataforma me contó que era un pastor que llevaba 18 años predicando en contra de los mila­gros, porque no creía que realmente sucedieran, sino que eran invento de algunos predicadores. Él había llegado ahí a escon­didas de su denominación. Cuando le pregunté por qué había subido con un bastón en la mano, nos contó que, de niño, le ha­bía dado poliomielitis—una enfermedad que afecta el sistema nervioso central y destruye las neuronas motoras, ocasionando la parálisis en algunas partes del cuerpo y debilidad muscular. Esto le había dejado la pierna izquierda paralizada, los tejidos comidos y los músculos dañados; el diámetro de su pierna era apenas como tres dedos de su mano; se le había secado; era hueso forrado en piel; por tanto, no podía moverla ni levantarla. Nadie le impuso manos; él estaba en su asiento cuando sintió que la pierna se le empezaba a inflamar, sintió que algo crecía en su interior. Cuando se tocó, de la rodilla para abajo sintió que se llenaba de carne, pero hacia arriba todavía estaba seca. Entonces clamó o Dios diciendo: “Señor, termina Tu obra por favor”. En aquel momento sintió que de la rodilla hacia arribo también se llenaba de carne. Allí mismo comenzó a mover la pierna mostrándoles a todos su sanidad. Este testimonio fue un hecho maravilloso, asombró a todos los presentes, sirvió para que cientos de ellos recibieran salvación, y para que Cristo fuera exaltado. El hecho fue tan comentado que incluso la televisión secular de Los Ángeles le dio cobertura durante varios días.

 

7. ¿Qué Es La Expulsión De Demonios?

La guerra entre el reino de Dios y el reino de las tinieblas reduce al dominio del alma humana. Dios nos creó pero Satanás ha trabajado siempre por usurpar la creación, para destruirla, porque odia a Dios y todo lo que se parezca a Él. Pretende gobernar la tierra porque así se adueñaría de lo más preciado para el Padre, sus hijos. Cuando un ser humano no le da lugar a Jesús en su corazón, el enemigo toma ese lugar y coloniza el territorio, ciega a la persona para que no vea al hijo de Dios y llena de contaminación su vida, con pecado, enfermedad y muerte; la separa definitivamente del Padre. Pero Jesús vino a impedir eso.

Dos reinos no pueden gobernar sobre una persona. La expulsión de demonios implica el establecimiento del reino de la Luz con el consiguiente desplazamiento del reino de las tinieblas. Jesús vino para establecer el reino de los cielos en la tierra. Él tiene poder para expulsar a Satanás. Jesús fue al infierno, le quitó al diablo las llaves de la muerte y del Hades (Apocalipsis 1:18), y nos dio autoridad para hacer lo mismo en Su nombre (vea Lucas 10:19).

Entonces, la expulsión de demonios es el acto de sacar los demonios de un cuerpo, en base a la autoridad delegada por Jesús y con el poder del Espíritu Santo. Expulsar demonios es hacer que Satanás no gobierne más sobre una persona, que la luz de Jesús brille en ella, que sea reconciliada con el Padre y pase a formar parte activa del reino de los cielos. Es pasar de muerte a vida.

Juan… diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía. Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga mila­gro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí (Marcos 9:38-39)

Existe una relación directa entre los milagros y la expulsión de demonios. Jesús nos dijo que en su nombre haríamos milagros y echaríamos fuera demonios.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Cómo Caminar en el Poder Sobrenatural de Dios”

Por Guillermo Maldonado

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