milagros-señales-maravillasEvangelismo – Milagros, Señales, Maravillas… 7

 

Continuemos.

8. Dios Confirmó y Validó el Ministerio de Jesús:

A. Con milagros, señales, maravillas y dones del Espíritu.

Testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Es­píritu Santo según su voluntad (Hebreos 2:4)

Dios testificó de Jesús con cuatro marcas: milagros, señales, maravillas y dones del Espíritu Santo. Es preciso tener en cuenta que los judíos, por cultura, requieren señales a un hombre de Dios. Nunca reconocen a un profeta que no muestre señales sobrenaturales; por eso, todos los profetas del Antiguo Testamento marcaban sus ministerios con señales y milagros. Nunca podremos alcanzar con el evangelio a los judíos, ni mucho menos a las naciones musulmanas, si no les mostramos se­ñales sobrenaturales. Es más, yo no me atrevería a ir a ningún otro país si no estuviera convencido que Dios va a respaldar el mensaje que voy a predicar, con milagros, señales y maravillas. Toda persona que opera en milagros, lo hace por revelación o conocimiento revelado. Cuando hay una revelación genuina no hay forma de evitar la manifestación de milagros. Esto confirma que la revelación vino de Dios.

Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él (Juan 3:2)

Ningún hombre se mueve en lo sobrenatural sin una verdad que exceda lo común. En la historia de la iglesia todos los hombres que se han movido en milagros, señales y maravillas han obedecido una revelación de Dios confirmada con Su Palabra. Éstos son los hombres que han dejado un legado en la tierra. Son los pioneros que se han adelantado a su generación para después enseñarle a esa generación a hacer lo mismo y transferir un legado a la siguiente.

Dios levantó en el siglo XX, y sigue levantando en el presente siglo, hombres y mujeres con este tipo de revelación, cuyos nombres de inmediato se asocian con el poder que operan; por ejemplo, cuando menciono al Pastor William Seymour pensamos en avivamientos y milagros; si digo A. A. Alien, pensamos en mi­lagros y almas; si mencionamos a Carlos Annacondia, pensamos en salvaciones y liberaciones; lo mismo sucede con Yiye Ávila, a quien asociamos con salvación y milagros; Omar Cabrera, personifica salvaciones y destrucción de fortalezas; Bill Hamon, es lo profético; Alan Vincent, es la revelación del reino y la guerra espiritual; cuando menciono al Dr. T. L. Osborn, lo asociamos con milagros, sanidades, prodigios y salvación de almas; y si digo Morris Cerullo, pensamos en milagros, salvaciones y mo­ver profético. Asimismo, cuando mencionamos al Apóstol Cash Luna, lo asociamos con sanidades, milagros y finanzas.

¿Qué tal si le menciono a otro predicador? ¿Lo podría iden­tificar así de rápido? Si usted puede asociarlo con algo sobre­natural sin pensarlo dos veces, quiere decir que ése es su sello apostólico. Ésa es la revelación en la que dicho hombre opera. Hoy en día muchas personas carecen de revelación. Si sólo ma­nifiestan milagros es porque están usando los principios que aprendieron de otro que sí tiene revelación.

 

B. Aprobando el ministerio de Su Hijo.

Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús naza­reno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vo­sotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis (Hechos 2:22).

Dios aprueba y valida nuestro ministerio de la misma for­ma como aprobó a Jesús y Su ministerio, con milagros, señales y maravillas.

 

C. Confirmando Su identidad como el Mesías.

Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos an­dan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio (Mateo 11:4-5)

Estos versículos constituyen la respuesta de Jesús a Juan el Bautista quien, después de declarar que Jesús era el Mesías, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29), cuando lo llevan a prisión, comienza a dudar de esa verdad. Lo admirable aquí es que Jesús no le contestó contándole Sus muchos logros personales, tampoco le habló de qué tan bueno o santo era, sino que le mandó a contar todas las grandes obras sobrenaturales que Dios hacía a través de Él, y cómo eso confirmaba Su identidad de verdadero Mesías. Éstas también deben ser nuestras credenciales. Cuando la gente nos critique, nos per­siga, nos juzgue y tenga alguna duda acerca de nuestro llamado, debemos responder con evidencias como estas, que señalan que nuestro ministerio vino de Dios, y que somos de Él.

Extracto del libro “Cómo Caminar en el Poder Sobrenatural de Dios”

Por Guillermo Maldonado

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