Había una vez un matrimonio que tenía un hijo de doce años y un burro. Decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo. Así que se fueron los tres, con su burro. Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: ¡Miren ese chico, que mal educado es; él arriba del burro y los pobres padres, ya ancianos, llevándolo de las riendas!

A raíz de esto, la mujer le dijo a su esposo: – No permitamos que la gente hable mal del niño.

El esposo lo bajó y se subió él. Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: ¡Miren qué sin vergüenza es ese hombre; deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va cómodamente sentado encima!

Entonces, tomaron la decisión de subir a la mujer en el burro, mientras padre e hijo tiraban de las riendas. Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: -¡Pobre hombre! Después de trabajar todo el día debe llevar a la mujer sobre el burro… Y pobre hijo, ¿qué le espera con esa madre?

Se pusieron de acuerdo y decidieron subir los tres al burro para comenzar nuevamente su peregrinaje. Al llegar al siguiente pueblo, escucharon que los pobladores decían: ¡Miren esa familia, son más bestias que el pobre burro que los lleva; van a partirle la columna!

Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro. Pero, al pasar por el siguiente pueblo, no podían creer lo que las personas decían sonrientes: – ¡Miren a esos tres tontos, van caminando cuando tienen un burro que podría llevarlos!

PARA PENSAR Y PRACTICAR

“No puedo darle la fórmula del éxito, pero sí que puedo darle la del fracaso: intente complacer a todo el mundo” (Herbert Swope).

Siempre lo criticarán y hablarán mal de usted. Será muy difícil que simpatice con todas las personas. Así que… ¡viva como crea! ¡Haga lo que le diga Dios y siga a su corazón!

“De todas las debilidades, ninguna es más completamente fútil que el deseo de tratar de agradar a todos. No solamente es éste un propósito imposible, sino que es suicida, porque precisamente aquellos a quienes se trata de agradar son las más disgustados” (W. Young).

Jesús nunca hizo algo para agradar a la gente y nunca dejó de hacer algo por temor de la gente.

Priorice su vida, cuide sus emociones, despréndase de las personas negativas y siga su camino. Una vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso: cante, ría, baile, ame y viva intensamente cada momento de su vida antes que el telón y la obra terminen para siempre. Sólo asegúrese de que los aplausos que reciba provengan del cielo.

Lectura bíblica: “¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1:10).

Extracto del libro “Familias Con Futuro”

Por José Luis y Silvia Cinalli

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