Familias Cristianas – Atraer Buenas Amistades Para Nuestros Hijos 1

 

Casi siempre he orado por los amigos de mis hijos, y en su mayoría han sido estupendos. En ocasiones ellos han hecho amistades, de las cuales como madre he tenido reser­vas. No porque me disgustaran; en realidad, cada siempre me gustaron mucho. Lo que no me agradaba era el tipo de influencia que ellos ejercían sobre mis hijos, y lo que producía la combinación de esa amistad y mi hijo(a).

La forma en que siempre manejé este asunto, era orando. Clamaba para que ese niño(a) cambiara o que saliera de la vida de mi hijo(a). Esa oración fue siempre contestada. En varias ocasiones, el paso del tiempo reveló la exactitud de mis reservas. Los muchachos que me preocupaban resultaron ser muy proble­máticos.

A menudo los padres tienen un presentimiento sobre las amistades de sus hijos. Cuando eso sucede, pídele a Dios el discernimiento inspirado por el Espíritu Santo, y ora de acuerdo a ello.

Una de las veces cuando yo intercedí con más fervor sobre este asunto, surgió cuando me mudé de California a Tennessee.

Nos mudamos justo cuando mi hijo iba a comenzar su último año de escuela superior y mi hija estaba comenzando su séptimo grado, los dos peores momentos para efectuar un cambio de colegio. Normalmente yo no hubiera deseado que mis hijos cambiaran de escuela en ese momento, pero mi esposo y yo sentimos la dirección clara del Señor para mu­darnos.

Debido a que yo sabía lo difícil que este tiempo sería para mis hijos, cada día de los meses antes y después de la mudanza yo oraba:” Señor, ayuda a mis hijos a tener amistades puras. Yo sé que tú nos trajiste aquí y no dejarás a mis hijos olvidados. Me preocupa que en su necesidad de aceptación, terminen con amistades cuyo nivel moral no sea tan alto como el tuyo. Trae a sus vidas buenos modelos que imitar”.

Los primeros seis meses fueron momentos muy solitarios, tanto para Christopher como para Amanda, y a menudo me quedaba despierta durante las noches orando a su favor. No había nada más que pudiera hacer. Yo no podía intervenir para escogieran las amistades que realmente les convenían, como cuando eran más jóvenes. Pero de haber podido hacerlo, mi trabajo nunca habría sido tan bueno como el de Dios en respuesta a mis oraciones.

Con el tiempo llegaron personas a sus vidas, algunas de las cuales se han convertido en los mejores amigos que han tenido. Esto no es solo una coinci­dencia o el final de un cuento de hadas. Es el resultado de la oración intercesora.

Este es el resultado de clamar a Dios, diciendo: “Señor, ayuda a mis hijos a atraer amistades puras y buenos modelos que imitar”.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “El Poder de los Padres Que Oran”

Por Stormie Omartian

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