Familias – El PODER DE UNA DECISIÓN

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Un hombre vivía con sus dos hijas. Ellas, curiosas e inteligentes, siempre estaban interesadas en saber más acerca de la naturaleza.

Su papá, un hombre humilde Y sin estudios, pretendía ofrecerles la mejor educación, por lo que las envió de vacaciones a casa de un sabio que vivía en lo alto de una montaña. El sabio acostumbraba a responder todas las preguntas que la gente le hacía. No había nada que no supiera. Las niñas, intentando descubrir los límites del conocimiento de este sabio, idearon un plan para ponerlo a prueba. Decidieron hacerle una pregunta que no pudiera responder.

Así que un día una de ellas capturó una linda mariposa azul con la que pensaba engañar al sabio.

– ¿Qué vas hacer? -le preguntó su hermana.

– Voy a esconder la mariposa entre mis manos Y le preguntaré al sabio si está viva o muerta. Si él dice que está muerta, abriré mis manos y la dejaré volar. Si dice que está viva, la apretaré y la aplastaré. De esta manera, cualquiera que sea su respuesta, ¡será equivocada!

Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio.

– Tengo aquí una mariposa azul- dijo la mayor de las hermanas. – Dígame, ¿está viva o muerta?

Muy calmadamente, el sabio sonrió y respondió: – Depende de ti, ella está en tus manos.

PARA PENSAR Y PRACTICAR

Sus decisiones forjarán su futuro. Las elecciones que tome hoy, determinarán qué clase de vida y familia tendrá mañana. Entonces:

  • Asuma la responsabilidad por sus propios actos. Somos los únicos responsables por las decisiones que tomamos.
  • No malgaste su energía tratando de cubrir sus errores. Si necesita decir: “yo estaba equivocado”, aunque sean las tres palabras más difíciles de decir, dígalas; podría ser el punto de partida para una mejor relación, ya sea en el matrimonio, con sus hijos o sus padres. Recuerde: la única cualidad que marca una gran diferencia es la capacidad para asumir su responsabilidad.
  • Supere su propia marca. Conquístese a usted mismo antes de conquistar su familia. Nuestra misión en la vida no es ir delante de los demás, sino ir delante de nosotros mismos; romper nuestra propia marca; dejar atrás nuestro ayer, por nuestro hoy mejorado. “Aquel que conoce a otros es sabio, mientras que aquel que se conoce a sí mismo es culto” (Lao Tzu).
  • Ofrezca perdón a quien lo necesite. No espere sentir el deseo de perdonar. Si espera sentirlo, nunca perdonará. La falta de perdón es como un lastre, nos hace ir más lentamente en la vida. “Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonando, e muestra superior a él” (Francis Bacon, barón de Verulam).
  • Sirva a Dios y será el máximo ejemplo para su familia. No se excuse. Moisés no quería obedecer porque no se creía elocuente. Gedeón dijo ser demasiado pobre. Jeremías manifestó ser muy joven. Los diez espías creyeron que sus enemigos eran demasiado grandes.

La próxima vez que piense que tiene una excusa suficientemente buena como para justificarse respecto de por qué Dios no lo puede usar, recuerde las siguientes personas:

  • Noé era borracho.
  • Abraham era viejo.
  • Isaac soñaba de día.
  • Jacob era mentiroso.
  • José fue abusado.
  • Gedeón tuvo miedo.
  • Rahab era prostituta.
  • Jeremías y Timoteo eran demasiado jóvenes.
  • David era adúltero.
  • Elías tuvo pensamientos suicidas.
  • Isaías predicó desnudo.
  • Jonás huyó de Dios.
  • Noemí era viuda.
  • Job lo perdió todo.
  • Juan el Bautista se alimentaba de langostas.
  • Pedro tenía un temperamento explosivo.
  • Juan confiaba en su propia justicia.
  • María se asustaba de todo.
  • María Magdalena estaba poseída por demonios.
  • Zaqueo era demasiado bajito.
  • Marcos renunció a su llamado.
  • Timoteo tenía úlcera estomacal.
  • Y Lázaro estaba muerto…

Si Dios pudo usar a personas así, también puede usarlo a usted. No hay límites para una persona rendida totalmente a los pies de Jesús.

¡Que este sea el momento en que usted tome la iniciativa de servir a Dios! ¡Su familia lo imitará!

Lectura bíblica: “Aprende a tomar buenas decisiones y piensa bien lo que haces” (Proverbios 3:21).

“Piensa bien antes de actuar y estarás bien protegido” (Proverbios 2:11).

Extracto del libro “Familias Con Futuro”

Por José Luis y Silvia Cinalli

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