Familias – EL PODER DEL PESIMISTA

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José se dedicaba, desde hacía más de una década, a vender miel pura y quesos caseros en la intersección de dos rutas a la entrada de una importante ciudad turística. Todos los días, apenas despuntaba el alba, se instalaba con su puesto ambulante.

Antes de este emprendimiento, José había trabajado muchos años en una fábrica de acero. Allí perdió su capacidad auditiva, por lo que nunca escuchaba la radio. Los años a cuestas le habían debilitado su vista, por lo que casi no leía. Como vivía en el campo en una choza, sólo se dedicaba a preparar excelente miel pura y sabrosos quesos. El hombre provenía de una generación en la que todo se hacía con trabajo y sacrificio.

Conforme pasaba el tiempo, su pequeña empresa fue creciendo. Alquiló un terreno e hizo colocar carteles por toda la zona promocionando sus productos. Cada día vendía más. Entonces, decidió convocar a su hijo para que trabajase con él. Pensó que, como era un profesional, que vivía y trabajaba dentro de la “realidad” de la sociedad, bien podría llevar adelante tal desafío.

Ni bien el hijo se puso en contacto con el padre, le dijo: “Papá, pareciera que no estás enterado de nada. Estamos viviendo una de las peores crisis de la historia. Esta situación no podría ser peor”.

En muy poco tiempo, las ventas decayeron, desmontó el negocio y devolvió el terreno. José llamó a su hijo y le dijo: “Tenías mucha razón, estamos atravesando una gran crisis, esto no da para más…”.

PARA PENSAR Y PRACTICAR

La historia nos deja algunas enseñanzas:

  • Tome a las dificultades diarias en forma liviana. No se deje influir por la depresión de otros. Cuando se pierde el deseo de superación, uno está terminado.
  • Los buenos negocios no siempre dependen de gente instruida.
  • En la vida no siempre los inteligentes o los veloces triunfan, el que vence es el que cree que es posible. Henry Ford dijo: “Si crees que puedes, tienes razón; si crees que no puedes, tienes razón”.
  • Todo lo que vale la pena tener en la vida, exige sacrificio.
  • Hay tiempos de prosperidad y estrechez, que no dependen necesariamente de la economía mundial.
  • Rodearse de personas negativas y pesimistas es insalubre.
  • Sólo se triunfará si se está convencido de poder hacerlo.
  • Incluir a Dios en los proyectos es la decisión más sabia que una persona pueda tomar. Con Dios nunca se pierde; siempre se gana.

Lectura bíblica: “Ningún proyecto prospera si no hay buena dirección; los proyectos que alcanzan el éxito son los que están bien dirigidos” (Proverbios 15:22).

Extracto del libro “Familias Con Futuro”

Por José Luis y Silvia Cinalli

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