hijos-con-caracterFamilias Cristianas – Hijos Con Carácter 1

 

Pasaje clave: Génesis 49:1-13.

 

Dice Alejandra Stamateas:

Ser padres suele ser una tarea muy difícil, pero pese a eso nunca hay que darse por vencido. Muchas veces los padres no soportan ver sufrir a sus hijos y desean que ellos pudieran aprender a través de las experiencias de vida que tuvieron en su juventud. No obstante, es importante que los hijos vivan sus propias experiencias, porque estas los ayudan a desarrollar carácter.

Muchos chicos desearían vivir toda su vida utilizando ese carisma que tienen para conseguir determinados objetivos. Por ejemplo, algunos dicen: “Yo le digo dos palabras a la profesora y me aprueba”, y creen que siempre van a ganar todo en la vida de esa forma. Otros chicos dicen: “Yo le hago caritas a mamá y me levanta la penitencia”, y piensan que ese carisma los salvará en el futuro de una multa que le haga un policía. Algunas chicas dicen: “Como soy linda me voy a ganar a todas las personas”, y no comprenden que en la vida es importante además trabajar duro y esforzarse por seguir una carrera. Lamentablemente, en algunos casos, los hijos suelen creer que con tener carisma o una cara bonita les alcanza. Por eso, es importante que les dejes en claro que para lograr los sueños que se propongan necesitarán tener algo más que carisma.

Si bien con carisma se pueden lograr algunas cosas, en la vida es necesario desarrollar carácter. Tal vez digas: “Mi hijo es muy inteligente, pero se llevó diez materias”. En ese caso, es muy probable que tu hijo sea inteligente, pero como no sabe poner orden en su vida y le falta carácter, se llevó diez materias. El pasaje citado al comienzo cuenta que Jacob reunió a sus hijos y les habló de carácter.

A continuación mencionaré algunas características a las que él se refirió:

 

1. Impetuoso e inestable.

En primer término, Jacob se dirigió a Rubén, quien se había acostado con una de las concubinas de su padre. Rubén representa a aquellos hijos que en medio de las crisis explotan y se desbordan emocionalmente. Al no lograr controlar sus pasiones, suelen contestar impulsivamente ya que no piensan antes de responder. Jacob le dijo: “No serás el primero”, es decir que por su impulsividad nunca iba a llegar a su mayor nivel de excelencia.

Un hijo impulsivo e inestable nunca desarrolla todo su potencial al máximo porque no logra tener estabilidad emocional: hoy pone toda su energía en un proyecto y al otro día se le ocurre otro y abandona por completo el anterior.

En estos casos es importante que ayudes a tus hijos y les enseñes a mantener su palabra para que tanto vos como los demás puedan confiar en ellos. Además, tené siempre en cuenta que tus hijos observan permanentemente tus reacciones. En relación a eso Jesús dijo: “Yo hago lo que veo hacer a mi Padre”, es decir, tus hijos van a actuar conforme a lo que observen de vos. Si frente a una crisis te deprimís, insultás a todos, te enojás y actuás con violencia, es probable que tus hijos terminen tomando tu ejemplo.

En el caso de que tus hijos sean impulsivos, te invito a que hagas la siguiente oración: “Señor, declaro que mis hijos van a aprender a ser estables. Serán como árboles plantados junto a corrientes de aguas que siempre dan fruto a su tiempo y sus hojas nunca se caen”.

 

2. “Instrumentos de Violencia”.

Estas palabras fueron utilizadas por Jacob al referirse a la alianza negativa de Simón y Leví. Estos dos hermanos se habían unido para desobedecer y llevar a cabo actos negativos. Cada vez que una persona hace una alianza con emociones negativas, en vez de hacerlo con lo mejor que tiene, termina desobedeciendo. Del mismo modo, cuando tus hijos se unen con lo peor de ellos: “No voy a poder”, “Voy a fracasar”, “Soy un desastre”, “No sé estudiar”, “No soy inteligente” o “Soy una mala persona”, terminan siendo desobedientes.

El pasaje citado expresa que quienes se unen para desobedecer serán dispersados, es decir, que nunca podrán echar raíces. Para que eso no les ocurra a tus hijos tenés que enseñarles a hacer alianzas con gente que les añada valor a sus vidas y los ayuden a crecer. Si, por ejemplo, alguno de tus hijos está pasando por cierto problema o crisis y no sabés cómo ayudarlo, una buena opción es llamar a un amigo que sepas que le añade valor y le digas: “Tu amigo está pasando por una situación difícil, ¿por qué no lo llamás y charlan un rato?”.

(CONTINÚA…)

Por Bernardo y Alejandra Stamateas

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