Familias – PRIORIDADES FAMILIARES

Familias – PRIORIDADES FAMILIARES

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Familias Cristianas – Prioridades Familiares

 

Pasaje clave: Josué 24:15, Efesios 6:1-4.

 

Una Familia en Orden.

Cuando alteramos las prioridades caemos en desorden, y en el desorden siempre hay descontrol, inseguridad y problemas no solucionados. Dios bendice el orden por eso, y por el propio bienestar familiar necesitamos establecer un orden de prioridades en nuestra vida familiar.

1. Dios en primer lugar.

Dios no es el ministerio, Dios no es la iglesia. Que Él sea el primero en nuestra vida significa tener tiempo todos los días para estar con él en oración y con la Palabra. Necesitamos:

Tener tiempo de comunión personal y privada con Dios.

Y tiempo familiar de comunión con Dios, donde el hombre como pastor de su familia los guíe al encuentro con Dios.

Las familias espiritualmente estables son familias más sanas y más felices.

 

2. La Familia en segundo lugar.

La familia debe ocupar el segundo puesto de importancia. Debemos proveerle todo lo que necesite y cada uno tendrá que cumplir el rol que le corresponda. No podemos abandonar a nuestra familia por las actividades de la iglesia. Debo cumplir con ellos, de lo contrario seré peor que un incrédulo.

Ganar a mi familia inconversa (Hechos 10:24). Mi deber es predicarles. Ser ejemplo en actitudes y palabras. Ganarlos para Cristo.

Mi relación familiar afecta positiva o negativamente mi servicio (1ºTi. 3:4-5, 1º P.3:7). Debo procurar tener relaciones familiares estables y maduras y mucho más si pretendo ejercer liderazgo espiritual sobre otros.

Aún en la relación matrimonial debe haber prioridades. Por ejemplo:

Mi esposo o mi esposa son más importantes que mis hijos, y ellos son más importantes que mis discípulos.

Para el hombre la prioridad no es solo ganar dinero y trabajar. Su prioridad no son sus amigos. Para el hombre primero es cultivar su vida espiritual y amar a su esposa, ejerciendo autoridad con amor sobre ella y sus hijos, y después el trabajo, el ministerio y las amistades.

Para la mujer primero es ser esposa y cultivar una relación de amor con su esposo, y después es ser madre, atendiendo a sus hijos.

La primera función de la mujer es para con su esposo y luego para sus hijos. Esto no invalida sus propios sueños o proyectos de desarrollo personal.

Cuando este orden se altera, porque los hijos se transforman en el “todo” de la mujer, se profundizan las distancias en el matrimonio y la relación se enfría progresivamente.

 

3. La Iglesia en tercer lugar.

La iglesia es nuestra familia espiritual. Familias sanas redundan en una iglesia sana que puede alcanzar la visión que Dios nos ha dado.

Servir a Dios y ministrar en la iglesia como grupo familiar debe ser una de nuestras metas. Que toda la familia esté involucrada sirviendo a Dios, creciendo y madurando al ministrar a otros.

Tenemos que formar a nuestros hijos con una actitud de amor hacia la iglesia y sus pastores, y con una actitud de compromiso. Ellos tienen que estar en las reuniones de la iglesia con nosotros. Deben sentirse parte.

 

4. Los Parientes en cuarto lugar.

Nunca pueden ser más importantes que mi propia familia. Debo mantener con ellos buenas relaciones y ganarlos para Cristo, pero la prioridad la tiene mi familia.

No podemos vivir nuestras vidas familiares en función de la opinión o forma de vida de ellos.

 

Para Evaluarnos.

1. Piensa en tu propia familia y escribe a continuación cómo están establecidas las prioridades:

A. _______________________________________

B. _______________________________________

C. _______________________________________

D. _______________________________________

E. _______________________________________

2. Para los hombres. ¿Cuáles son actualmente tus prioridades masculinas?

3. Para las mujeres. ¿Cuáles son actualmente tus prioridades femeninas?

4. ¿Cuáles son las prioridades que viven (bien o mal) en su matrimonio?

5. En base al orden de prioridades que acabamos de enseñar, ¿qué cambios deberían implementar en su propia familia?

Por Edgardo Tosoni

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