LA INTEGRIDAD NO SE NEGOCIA

Había una vez una vaca, sumamente apreciada por su dueño. El animal murió mientras el granjero estaba de viaje. A su regreso, aquel hombre dijo: “Iba a venderla, pues necesitaba desesperadamente el dinero”. Entonces decidió, sin que nadie lo supiera, hacer una rifa, cuyo premio mayor sería la vaca. Vendió 1000 boletos a 2 dólares cada uno, y entregó la vaca muerta al ganador de la rifa. Cuando el ganador reclamó que no esperaba una vaca muerta, el granjero se disculpó y le regresó los 2 dólares de su boleto, ¡y se quedó con el resto del dinero!

La falta de integridad es moneda corriente. Sin embargo, existen enormes ventajas de vivir con integridad:

1. La integridad nos libra de las maldiciones.

Génesis 20:6 dice: “Sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí…”.

Abimelec no conocía a Dios; sin embargo, fue conocido por el Dios de toda Gloria a causa de su integridad. Sí, este hombre justo fue advertido personalmente por Dios para evitar la maldición y atraer la bendición y la multiplicación como consecuencia de la obediencia y ello fue extensible sobre su casa, sus bienes, sus siervos y sus familias, y sobre todo cuanto tenía. ¿Puede verlo? Si Dios no hubiese aparecido en sueños, este hombre hubiese muerto. Dios no lo mató, el pecado no lo esclavizó, la maldición se cortó, simplemente porque este hombre decidió vivir con integridad. Si él pudo, ¿cómo nosotros no podremos tomar una decisión similar? Dios dignificó a Abimelec por su moralidad, por su honestidad e integridad.

El Salmo 15 dice: “¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad…”. Si decidimos vivir con integridad, Dios mismo nos protegerá de pecar, Dios mismo alargará nuestra vida y llenará de favores nuestra propia familia. ¿No le gustaría contar con una verdadera ventaja en los momentos difíciles?

2. La integridad atrae la salvación.

Hechos 10:22 dice: “Cornelio, varón justo y temeroso de Dios, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras”.

La primera predicación para salvación entre los no judíos ocurrió en casa de Cornelio. Dios vio la integridad de este varón y lo guio a la salvación, a la salud ya la victoria. ¡Y lo mismo está dispuesto a hacer por usted! ¿Tiene parte de su familia que reniega de Dios? La integridad en su propia vida marcará la diferencia en ellos.

3. La integridad hace que Dios cambie una profecía.

Isaías 38:1-6 dice: “…Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías y le dijo: Jehová dice así: ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces, Ezequías hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón… Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: ve y di a Ezequías: Jehová dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años… “.

Dios había establecido la muerte para el rey. Pero Ezequías no se rindió. Echó mano de su integridad para salvarse de la muerte. La integridad realmente nos conviene.

4. La integridad produce comunión con Dios.

El Salmo 34:15 dice: “Los ojos de Jehová están sobre los justos y atentos su oídos al clamor de ellos”. No tenemos excusas alegando ignorancia. Como dijo D. Bonhoffer: “Suya es la palabra, nuestra la obediencia”.

PARA PENSAR Y PRACTICAR

  • La integridad no es algo que Dios hace, es algo que cada uno de nosotros elige.
  • Moody, el gran evangelista del siglo pasado, preguntó un día: “¿Qué es la integridad?”. Luego, él mismo contestó: “Dime lo que haces cuando estás a solas y te diré si eres íntegro”.
  • No hay nada por lo que valga la pena vender nuestra integridad, aunque haya que soportar pérdidas de dinero, fama o amistades a lo largo del camino.
  • “La utilidad de un cristiano para Dios es directamente proporcional a su integridad”. (Larry Burkett).
  • Las personas íntegras aseguran y acrecientan su éxito con el paso del tiempo.

Si en su viaje por la vida alguna vez se encuentra con que no le queda nada más que su integridad, sepa que tiene más que suficiente.

Extracto del libro “Familias Con Futuro”

Por José Luis y Silvia Cinalli

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