1. En los Negocios Aproveche su Momento

William Levitt, el maestro constructor de Levittown, me enseñó el verdadero significado de la palabra “momento”.

En los años 50, él era el rey. Ningún detalle era lo suficientemente pequeño para su atención. Incluso llegaba a recoger personalmente clavos torcidos y astillas de madera de obras para asegurarse que sus cuadrillas estaban usando todo el material necesario. En 1956 vendió su empresa a la ITT por 100 millones de dólares, lo que equivaldría hoy día a miles de millones. Después de esto empezó a cometer algunos errores fatales.

Se retiró. Se casó con la mujer equivocada. Se trasladó al sur de Francia y vivió en la Riviera con su nuevo barco y su nueva esposa.

Un día, ITT lo llamó. Los ejecutivos a cargo del grupo no tenían aptitudes para la construcción residencial. Habían comprado parcelas inmensas de suelo pero no sabían cómo y para qué urbanizarlas. Entonces se las volvieron a vender a Levitt, el cual pensó que había hecho un gran negocio.

Volvió de nuevo a los negocios, y cayó en bancarrota.

Vi a William Levitt en un cóctel de una fiesta celebrada en 1994, dos semanas antes de que muriera. Estaba de pie, apoyado en una esquina, y parecía derrotado. Yo no lo conocía mucho, pero me acerqué a él, esperando aprender algo de sabiduría del maestro. “Sr. Levitt”, le dije, “¿qué tal está?”.

“No muy bien, Donald, no muy bien”. Entonces dijo las palabras que nunca olvidaré.

“Perdí mi momento. Estuve fuera del mundo durante veinte años, volví, y yo ya no era el mismo.”

No importa lo capaz que seas, no importa que pienses lo bien que conoces tu negocio, debes permanecer vigilante acerca de los detalles en tu campo. No puedes basarte en la experiencia o inteligencia. Incluso los mejores cirujanos necesitan reciclarse regularmente, para estar al día en las últimas investigaciones y métodos.

No importa lo que estés haciendo, no asumas que lo llevas sin esfuerzo. El momento es algo que debes trabajar para seguir manteniéndolo.

  1. En los Negocios Contrata a un Buen Personal Adjunto

Rodéate de gente en la que puedas confiar. A menudo digo que está bien ser un paranoico, pero no cuando esto te ocurre con tu propia gente.

Pídele a Dios que te conceda un buen Adjunto. No es broma. Un gran Adjunto puede hacerte la vida muy fácil –o en mi caso, casi soportable. Norma Foerderer ha estado conmigo los últimos 23 años. Si quieres saber lo buen chico que soy, entonces pregúntale a ella, pero no un viernes.

Lidiar conmigo, la oficina, y varios cientos de llamadas a la semana no es fácil. Ella es tan fuerte e inteligente como graciosa. Siempre es infatigable, lo cual ayuda mucho si trabajas para mí.

Mis teléfonos están tan ocupados que necesito de dos Adjuntas Ejecutivas, y nunca paran. Ellas solas atienden, de media, más de 1250 llamadas semanales. No sólo son eficientes y rápidas, sino que además son dos agradables y guapas mujeres jóvenes. No hace falta que seas guapa para trabajar conmigo, simplemente sé buena en tu trabajo.

Cuando se trata de trabajo uno necesita gente competente con una ética de trabajo inherente a ellos. Yo no soy una persona conformista y no puedo tener gente conformista. Me muevo hacia delante deprisa y ellos deben hacer lo mismo también.

Una vez quise saber cuánto de rápido podía trabajar un empleado nuevo. Le dije que me iba en quince minutos y necesitaba algo terminado para entonces. Realmente no me iba a ninguna parte, pero, por supuesto, tuve lo que necesitaba en quince minutos.

¿Maquiavélico? Puede ser, pero ese día ambos aprendimos algo.

Una última cosa sobre los consejos sobre el personal adjunto, la cual aprendí de la propia experiencia y, lo admito, puede que no te sea de tanta utilidad como lo fue para mí: busca a una recepcionista que pueda hablar tu idioma. Nosotros tuvimos una belleza europea cara al público que cortaba el hipo; fácilmente podía haber rivalizado con Ingrid Bergman en su tiempo, pero descubrí que su habilidad para reconocer a gente de sobras conocida en los EE.UU. se limitaba a mí mismo, y quizás al Presidente Bush. No le eran tampoco familiares Hugh Grant, Reggie Jackson, George Streinbrenner, Jack Welch, Paul Anka, Mohamed Al Fayed, Regis Philbin ó Tony Bennett. Sus llamadas nunca llegaron a mí y sus nombres fueron apuntados en su “lista de psicóticos”.

Tenías que haberla visto. Era un desastre. Lo era hasta que la orientamos hacia otras oportunidades de carrera mejores, pero nunca la olvidaremos. Tampoco ninguno de los que llamaron y hablaron con ella, o por lo menos lo intentaron.

(CONTINÚA… DALE CLICK ABAJO EN PÁGINAS…)

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