1. En los Negocios no te Andes por las Ramas

Si te andas por las ramas, es un indicio de que no estás seguro de ti mismo y de lo que estás haciendo. Es lo que hacen todo el rato los políticos, y lo considero inapropiado, insultante y engañoso.

Yo intento no hacerlo. Afortunadamente, no tengo que esforzarme mucho, ya que se me conoce por ser directo (y rápido) en ocasiones, lo cual es bueno.

Una vez le pedí a un ejecutivo de mi organización que me diera un resumen sobre una promoción que estábamos estudiando. Él había estado en la ciudad en cuestión, había pasado algún tiempo allí, y había hecho algunas indagaciones con discreción. Entonces empezó a describir las ventajas del lugar, las desventajas, las cosas buenas, las cosas malas, los pros, los contras –así siguió y siguió con gran detalle. Probablemente habló durante diez minutos seguidos. A juzgar por lo que me estaba diciendo, había muchas más razones por las que abandonar el proyecto que razones por las que meterse y llevarlo adelante. Era como una final pero sin prórroga.

Le hice más preguntas, y terminamos exactamente al principio de donde estábamos. Se situaba en ambos lados de la barrera a la vez y no parecía que fuese a decantarse por ninguno de ellos. Este chico tenía mucha experiencia y mucha práctica, así que finalmente le pedí su opinión del proyecto en diez palabras o menos.

“Apesta”, dijo él.

Le sobraron nueve palabras, pero no las necesitó.

7. Hazte dos preguntas

  1. ¿Hay alguien que pueda hacer esto mejor que yo? O dicho de otra manera: Conócete a ti mismo, y conoce a tu competencia. Si tu competencia es mejor que tú, entonces necesitas ofrecer algo de lo que ellos carecen.
  2. ¿Qué es lo que no quiero ver? Todos nos podemos ver arrastrados por la euforia en un momento de creatividad, o lo que los asesores de comunicación del que fue presidente Richard Nixon solían llamar “la ascensión de un sueño”. Antes de que ese sueño te eleve hasta las nubes, asegúrate de que te has fijado a conciencia en lo que ocurre en el suelo.
  1. Las Excusas Sólo Alargan las Situaciones

Me parece divertido que la frase que más me están asociando en estos días es “Estás despedido”, porque la verdad es que aunque he tenido que despedir a gente de vez en cuando, no es una parte importante de mi trabajo. Prefiero mucho más tener gente leal y trabajadora a mí alrededor por más tiempo de lo que ellos quisieran. Hay una estupenda señora con sus noventa años, Amy Luerssen, que trabajó para mi padre y que aún acude a su puesto en nuestra oficina de Brooklyn.

Aquí, en The Trump Organization, Helen Rakotz ha trabajado para mí desde el día en que me mudé a Manhattan, y aún sigue haciendo horas extra cada semana. Tiene 82 años.

Una vez retrasé el despido de alguien por dos años porque siempre tenía una batería de excusas cada vez que tocaba el tema de su marcha. Daba igual lo que estuviera pasando, siempre tenía alguna estupenda gestión a punto de materializarse. Se las arregló para torearme durante 2 años, y siempre le creía –o quería creerle. Finalmente, tuve que reconocer que sus excusas eran falsas, pero le di todas las oportunidades antes de despedirlo.

A no ser que tu jefe sea un sádico total, él (o ella) no querrá despedirte o causarle un perjuicio a tu familia. Si crees que estás en peligro de ser despedido, toma el control de la situación y pídele una cita a tu jefe. Asegúrate de que pides la cita en el momento adecuado. Dile a tu jefe que quieres cerciorarte de que estás transmitiendo y haciendo tu trabajo a satisfacción de todos.

Por supuesto, si tu jefe es un sádico, o simplemente un mal interlocutor, aún sigues teniendo un problema. En ese caso, despide a tu jefe y búscate un trabajo mejor. No tiene sentido intentar luchar por una mala situación que nunca va a mejorar. Yo nunca intento disuadir a la gente de que no se vaya. Si no quieren estar aquí, no los quiero conmigo. Nunca ha venido nadie a mí con un ultimátum. La gente ve cómo funcionan aquí las cosas, y si no les conviene, se van. Algunas veces ocurre rápidamente.

Una cualificada y experimentada recepcionista trabajó aquí por el gran total de seis horas. Se dio cuenta de sobras que el ritmo existente no era para ella, y muy educadamente nos lo dijo y se fue. Yo aprecié su rápida percepción y capacidad para tomar decisiones. Seguramente desarrollará con éxito su trabajo en algún otro sitio.

(CONTINÚA… DALE CLICK ABAJO EN PÁGINAS…)

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