“Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?” (Lucas 16.12)

Además de ser fieles en lo poco para que Dios nos pueda poner sobre más, debemos ser fieles también en lo ajeno para que Él nos pueda dar lo propio. 

  • El que no cuida la casa que alquila no recibirá la suya propia.
  • El que no cuida el vehículo de la empresa en la que trabaja, no tendrá su propio vehículo.
  • El que no cuida la empresa o el negocio donde trabaja, no tendrá su propia empresa o negocio en el futuro.

Cuanto más fiel sos en lo ajeno, más posibilidades de progresar tenés; y cuanto más progreses, más probabilidades tendrás de tener lo tuyo propio. Para esto necesitamos desarrollar una mentalidad de señor y no de esclavo, de dueño y no de empleado, de propietario y no de inquilino. 

Decidí cuidar lo ajeno igual o más que si fuera propio. Y entonces estarás maduro para poder recibir todo lo que Dios tiene preparado para vos. Hay cosas ajenas que el Señor quiere que sean tuyas, solo está esperando, para dártelas, una muestra de tu fidelidad en eso que todavía no te pertenece. 

Recordá siempre que, además de ser fiel en lo poco para que Dios te pueda dar más, también necesitas ser fiel en lo ajeno para que Él te pueda dar lo propio.

Yo bendigo tu vida para que seas cuidadoso con lo ajeno y, de esta manera, puedas recibir lo propio con la bendición de Dios.

Por Daniel González

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