Pasaje Clave: “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros” (Filipenses 3.17)

Esta llave sirve para cuando un proyecto ya fue implementado por otros.

Hay proyectos que son novedosos, que nunca fueron hechos, pero hay proyectos de autoría de otros que podemos adoptar también como propios. Para este caso sirve la llave de la imitación, y consiste en aprovechar la experiencia de otros en beneficio propio.

Si tu proyecto es vender hamburguesas seguro que imitar a Mc Donald’s te puede servir, lo cual no significa que puedas en el futuro mejorar el sistema o aplicarlo mejor que ellos.

En muchos casos los imitadores terminan realizando las cosas mejor que los propios creadores, y esto tiene que ver con el desarrollo continuo.

La imitación requiere, en primer lugar, de una gran humildad, ya que es reconocer que otro prosperó en eso que queremos emprender y estamos dispuestos a imitarlo.

También es necesario buscar un mentor, alguien que nos “mentoree” en el proceso de desarrollo y puesta en marcha de nuestro proyecto.

Al principio no hay que olvidarse de imitar genuinamente, sin estar pensando en cambios ni adaptaciones, eso llegará en el futuro, después de haber comenzado.

Una clave fundamental es la de adquirir experiencia en el rubro en el que nos queremos desarrollar, si querés iniciar un restaurante, lo ideal es que primero trabajes en uno.

La llave de la imitación ahorra tiempo, tropiezos, mala sangre y frustraciones, no dejes de utilizarla y de aprovechar sus beneficios.

Buscá modelos exitosos en el rubro que querés encarar.

Buscá a alguien que te aconseje en el desarrollo y puesta en marcha de tu proyecto.

Experimentá en el rubro todo lo posible antes de realizarlo.

Yo bendigo tu vida para que en este tiempo puedas encontrar el modelo apropiado y que, con humildad, puedas imitarlo en todo lo que te sea necesario.

Por Daniel González

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