Guerra Espiritual – Cómo Ministrar Liberación 4

 

Continuemos.

7. Orar por Limpieza.

Pidiendo al Señor que limpie cada parte de la personalidad del individuo que los espíritus hayan dañado. Esto incluirá su mente, su corazón y su voluntad y, también, las partes del cuerpo, particularmente, las áreas sexuales. Por ejemplo: “Padre celestial, te pido ¡ahora Señor!, limpies aquellas áreas de la mente de esta persona que fueron dañadas por el enemigo. Señor, limpia sus órganos sexuales por medio de la sangre de Cristo. Limpia, Señor, aquellas partes de su alma y de su voluntad en el nombre de Jesús, amén”.

 

8. Orar por Llenura.

Recordemos que cuando los espíritus salen de la persona, ésta queda vacía; y necesita ser llenada por Dios. Pídale al Señor que la llene con su presencia, paz y amor. Por ejemplo: “Padre celestial, te pido que llenes a (nombre de la persona) de paz, de amor y de tu presencia. Señor, llena todos los vacíos que han dejado estos espí­ritus, ahora mismo en el nombre de Jesús, amén”.

El aconsejado debe apropiarse de la sanidad fí­sica, especialmente, en aquellas partes del cuerpo que hayan sido afectadas. Hemos ministrado a personas con problemas en la vista, y cuando se reprendió al espíritu que estaba operando en su cuerpo, han quedado totalmente sanas. Algunas personas necesitarán más de una sesión de libera­ción, pues es demasiada la carga que traen, y una sesión, a veces, no es suficiente. Sin embargo, en la mayoría de las veces, las personas reciben su liberación en una sola sesión.

 

La Autoliberación.

La pregunta que siempre ha surgido en el área de la liberación es: ¿es posible que nosotros mismos poda­mos ministrarnos liberación sin tener que ir a un consejero? Ciertamente nosotros mismos sí podemos autoliberarnos, siguiendo los mismos pasos que expli­qué anteriormente, pero con la excepción de que no habrá alguien que nos esté guiando.

Los creyentes tenemos el poder y la autoridad dados por Dios para echar fuera demonios de otras personas y de nuestra propia vida. ¿Cómo hacemos esto? Refié­rase a los pasos para ministrar la liberación anterior­mente mencionados.

 

¿Cómo Mantener la Liberación?

1. Desarrollar una Vida Continua de Oración.

Jesucristo habló de velar y orar para no caer en tentación. Una de las cualidades que desarrolla­mos en la oración, es el dominio propio. Esta virtud es la que nos permite no ceder ante la tentación y permanecer firmes.

«Velad y orad vara que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil» (Mateo 26.41).

«Orad sin cesar» (1 Tesalonicenses 5.17).

 

2. Leer y Estudiar la Palabra de Dios.

El permanecer en la lectura y en el estudio de las escrituras es muy importante, ya que llena los vacíos que quedan en nuestra vida después de ser liberados. La palabra de Dios debe ser el ancla que sostiene firme cada alma. Nadie puede retener su liberación si no dedica tiempo para leer, meditar y confesar la palabra de Dios. Confiese versículos bíblicos que hablen acerca de la liberación sobre su vida.

«La palabra de Dios es viva, eficaz y más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Hebreos 4.12).

«Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino» (Salmo 119.105).

 

3. Congregarse de Continuo en la Iglesia.

La oveja que se aparta del rebaño es la que corre más peligro de que el enemigo la destruya. Congregarse le permitirá compartir y desarrollar compañerismo con otros hermanos, que le pueden ayudar a crecer espiritualmente. Usted debe some­terse a la autoridad de su pastor y darle cuentas de cómo le va después de la ministración.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Sanidad Interior y Ministración”

Por Guillermo Maldonado

Lee Cómo Ministrar Liberación 5

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