Guerra Espiritual – LA GUERRA ESPIRITUAL A NIVEL PERSONAL 2

Guerra Espiritual – LA GUERRA ESPIRITUAL A NIVEL PERSONAL 2

2

Guerra Espiritual – La Guerra Espiritual a Nivel Personal 2

 

 

Continuemos.

1. El Origen de la Guerra Espiritual.

Echemos un vistazo al origen de la guerra espiritual en el plano del diablo/hombre a fin de entender qué ocurre actualmente. En los primeros capítulos del libro de Génesis hallamos el origen de una batalla que aun hoy libramos como iglesia de Jesús.

 

A. Dios les dió a Adán y Eva Autoridad sobre la Tierra.

Génesis 1:22-28 dice que les dio autoridad para juzgar y administrar la tierra. Adán y Eva debían ser fecundos, multiplicarse, y sojuzgar y ejercer dominio sobre la creación. Esto último quiere decir  “vencer”, “pisotear”, “tener bajo sometimiento”. La pegunta que surge entonces es: ¿a quién debían vencer? La respuesta es aún mas obvia: a Satanás.

Esta orden fue impartida por Dios delante de todos los ángeles y aun del mismo Satanás, quien seguramente ardió de odio al ver que Dios otorgaba tan preciado don a su creación más maravillosa: el varón y la mujer. Como él no pudo elevarse sobre el trono de Dios y ser igual a Él (Is.14:13-14), motivo por el cual fue expulsado para siempre de la presencia divina,  decidió poner su trono bajo la pareja humana.

El principio del diablo se origina en su desobediencia a Dios; por esta razón, la unidad de los cristianos es algo que realmente teme.

 

B. Al Pecar, el Hombre Cedió el Señorío y Satanás Tomó la Autoridad.

La mujer fue la primera en ser engañada, pero también, la primera en reconocer que Satanás es el engañador (Gn.3:13). Adán no fue engañado. Él sabía lo que hacía, por lo que lo suyo fue un acto de traición. En ese mismo momento ambos perdieron lo que Dios les había dado

 

C. Dios Aceptó este “Nuevo Orden” Establecido por Adán.

Lo aceptó porque Él es bueno, pero también justo y subordina su poder a su carácter. Esa es la razón por la cual no destruyó al hombre.

Sólo otro hombre podía recuperar el dominio perdido. Jesús se encarnó en ese hombre pero sin pecado. Todos los naci­dos de Adán y Eva provenían de una naturaleza desobediente, es decir, venían al mundo en pecado. Por ello, Dios envió a su Hijo na­cido del Espíritu Santo, porque nuestro Salvador debía:

Provenir de una simiente sin pecado. Jesús encarnó un nuevo hom­bre, un nuevo “Adán” para vencer por su sangre.

Jesucristo derrotó a satanás en la cruz y le dio ese poder a sus se­guidores. Jesús cumplió la justicia de Dios y, al vencer a la muerte y a satanás para siempre, delegó su autoridad a sus seguidores

En la actualidad, nosotros luchamos contra Satanás para extender el reino de Dios y llevar toda alma a Cristo. No existe una guerra entre Dios y el diablo. ¿Qué clase de guerra podría haber entre un ser humano y una hormiga? La guerra es entre Satanás y la iglesia de Cristo. Pero no estamos solos: El Señor nos ha otorgado su auto­ridad, su poder y su victoria. Ahora que hemos dejado en claro cómo nació la guerra espiritual, debemos entender un principio muy importante:

El objetivo de la Guerra espiritual es ganar almas para Cristo.

 

2. Satanás, un Maestro del Disfraz.

Debemos estar conscientes de nuestro enemigo, sin desviar nuestros ojos de Dios. Satanás es un especialista en estrangular iglesias. De hecho, esta ha sido su obsesión desde que se acercó a Adán y Eva. Él trabaja sin descanso y nos analiza para descubrir nuestras áreas vulnerables. He aquí algunas de sus técnicas preferidas de destrucción.

 

A. Si no nos ataca con misiles, coloca piedra en nuestro camino.

Es decir, satanás utilizará toda su artillería pesada para destruirnos. Pero si esta técnica no funciona, entonces tratara de molestarnos con pequeñeces, con cosas de poca importancia para lograr apartarnos de Dios.

 

B. Si no nos detiene, nos hace correr.

Satanás tratara de detener nuestra marcha en todo lo que emprende­mos para quitarnos nuestros sueños. Pero si no puede detenernos, entonces nos acelerará, nos hará entrar en ansiedad por lograr los sue­ños que Dios nos dio, y nos incitará a esforzarnos más allá de nuestros límites.

 

C. Si no nos asusta, nos adula.

El diablo tratara de demostrarnos que es poderoso, que cuenta con armas, demonios y personas para lograr su voluntad. Si este desplie­gue de poder no es suficiente para asustarnos, entonces cambiará de estrategia. Adulará nuestra nobleza, nuestro poder, nuestro amor y devoción por Dios, haciéndonos notar que los demás nos sirven para nada.

 

D. Si no nos enmudece, nos hace quedar en ridículo.

El diablo tratara de persuadirnos de que es ridículo hablar de Cristo hoy en día. Nos hará creer que la gente no nos comprende y se reirán de noso­tros. Si no tiene éxito de esta manera, entonces, nos hará predicar a gritos en cada esquina y hablar incesantemente de la Biblia a todo el mundo pa­ra que la gente se canse y no nos preste atención.

Extracto del libro “6 Niveles de Guerra Espiritual”

Por Bernardo Stamateas

2 COMENTARIOS

  1. Buenos Dias fui liberado. Luego me puse en contra. Actualmente entiendo la guerra espiritual pero no se por donde y como comenzar . Agradezco la ayuda

    • Hola Andres. ¡¡Bienvenido!! Doy por sentado que congregas. De ser así lo mejor que podes hacer es asesorarte con tus pastores o con líderes de otras congregaciones que desarrollen este ministerio.

Deja un Comentário