Guerra Espiritual – LA GUERRA ESPIRITUAL A NIVEL TERRESTRE 1

Guerra Espiritual – LA GUERRA ESPIRITUAL A NIVEL TERRESTRE 1

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Guerra Espiritual – La Guerra Espiritual a Nivel Terrestre 1

 

 

En este nivel, aprendemos a confrontar al enemigo en la vida de las perso­nas oprimidas. Mencionaremos algunos de los ataques satánicos más frecuentes y como tratar con ellos.

1. Fortalezas en la Mente.

Existen espíritus inmundos dedicados a atacar la mente de los cristianos. Muchos hijos del Rey se han visto atormentados por estos espíritus sin darse cuenta. Creen que se trata sólo de su mente y sus pensamientos, y luchan infructuosamente con sus fuerzas humanas durante años.

Algunos de estos espíritus son:

 

A. Espíritu de Sueño.

Ataca directamente la mente, provocando un bloqueo en la persona. Muchas personas se duermen automáticamente durante las reuniones en la iglesia o cuando hacen algo para el reino de Dios. Este sueño no tiene nada que ver con haberse acostado tarde o no haber dormido siquiera. A veces Dios mismo permite el accionar de este demonio de­bido a la indiferencia del pueblo (Is.29:10).

Es pertinente mencionar aquí lo ocurrido en Getsemaní (Mt. 26:36-46). Cuando hay una preocupación trascendente, un motivo serio, el sueño desaparece. Eso no es lo que ocurrió con los discípulos. Este espíritu busca impedir que los hijos del Rey reciban todo lo que dios tiene para ofrecerles. Entonces provoca cansancio espiritual o físico.

 

B. Espíritu de Distracción o Divagación del Corazón.

“Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón…” (Sal. 95:10). Este espíritu llena nuestra mente con cosas ajenas al reino de Dios a fin de impedir nuestra entrada al trono en espíritu.

Nos distrae con ideas, sentimientos, frases, cancio­nes; también con niños u otras personas. Durante las reuniones, desde el pulpito es posible ver hermanos que se dan vuelta, miran para los costados, cantan con los ojos cerrados pero los abren de vez en cuando para ver qué sucede alrededor. Sus cuerpos están allí, pero su cabeza está en la luna.

 

C. Espíritu de Estupor.

Este espíritu inmundo produce indiferencia e insensibilidad.

Ro.11:8. El texto se refiere al pueblo de Israel, cuyos ojos estaban vendados. Dicho espíritu coloca un velo sobre las personas par que nos comprendan la palabra de Dios (2 Corintios 3:15 y 4:4).

Este espíritu busca ocultar la verdad de Dios y llevarnos a vivir una religiosidad estricta. En Mateo 6, Jesús nos dice que este velo farisaico nos lleva a vivir la vida espiritual de manera “automática” y a ser com­pletamente indiferentes a Dios.

2 Corintios 2:11 nos exhorta “Para que Satanás no gane ventaja algu­na sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones”. La palabra “ventaja” quiere decir “ganar la mayor porción”, “llegar más allá”. Es decir, que el diablo no tome una porción mayor de nuestra unción, de nuestro ministerio, ni de nuestro gozo. Nos advierte que no debemos ignorar sus “maquinaciones”, es decir, sus pensamientos.

Nuestro ene­migo tiene su manera de pensar, su psicología. Si nosotros la descono­cemos, estaremos perdidos. El espíritu de engaño es mentiroso y nos dice que Dios no nos quiere, que no nos oye ni se acuerda de nosotros (1 Timoteo 4:1)

 

2. Las Maldiciones Hereditarias.

Tal vez estés maldecido y no lo sepas. ¿Hay actitudes o situaciones que se repiten de generación en generación en tu familia? Hay muchas cosas en nosotros que vienen por herencia. Al igual que las enfermedades hereditarias como: diabetes, epilepsia, problemas cardia­cos, etc., también existen maldiciones a nivel espiritual que se trasmiten de generación en generación.

A continuación analizaremos los síntomas de las maldiciones y los pecados cometidos que pueden traer la maldición familiar. Por ello, aconsejo que esto sea leído en oración y con el oído atento a las palabras del Espíritu Santo. Muchas personas no reciben sanidad física o emocional porque se encuentran bajo maldiciones que aún no han sido cortadas.

 

A. Síntomas de la Persona Maldecida.

Según Deuteronomio 28, una persona maldecida puede presentar toda clase de síntomas:

  • Problemas económicos (v.16-18).
  • Toda clase de enfermedades (v.21-22).
  • Opresión física y espiritual (v.23).
  • Espíritu de derrota (v.25).
  • Turbación (v.28).
  • Conflictos familiares (v.30).
  • Descen­dencia con problemas (v.32).
  • Problemas emocionales (v.34).

 

B. Las Maldiciones se Transmiten de Generación en Generación.

Tomemos un ejemplo del Antiguo Testamento a fin de ilustrar este pun­to: 1 Reyes 16:23-25 dice que Omri reino en Israel durante 12 años e hizo lo malo. Mudo la capital a Samaria y pensó en hacer alianzas per­versas. Omri tuvo un hijo llamado Acab (v. 30), quien se casó con Jezabel, una sacerdotisa de Baal. En su misericordia, Dios envió a Eliseo para romper la maldición familiar. Acab vio al profeta de Dios hacer milagros maravillosos, pero no le importó.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “6 Niveles de Guerra Espiritual”

Por Bernardo Stamateas

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